La Armada de Colombia lideró en febrero una ofensiva contra la minería ilegal en el departamento del Chocó. La operación contó con apoyo del Ejército Nacional, la Fuerza Aeroespacial Colombiana y la Policía Nacional. Las autoridades concentraron las acciones en puntos estratégicos del río Atrato.
Los uniformados intervinieron zonas rurales de Quibdó, Tutunendo y Yuto. Allí destruyeron más de 100 unidades de producción minera ilegal. Además, capturaron a nueve personas señaladas de participar en la explotación ilícita de yacimientos.
La Brigada de Infantería de Marina No. 1 informó que las tropas desarticularon estructuras logísticas ligadas a la Subestructura John Freddy Orejuela del Clan del Golfo. Durante los operativos, los militares inutilizaron 12.000 galones de ACPM. También destruyeron 16 excavadoras, 27 dragas, 38 motores y 20 motobombas. Las autoridades inmovilizaron otras tres excavadoras en el lugar.
Según inteligencia militar, los grupos criminales usaban esta maquinaria para extraer minerales y financiar sus actividades. Con estas acciones, las Fuerzas Militares buscan cortar las fuentes de ingreso ilegal y recuperar el control del territorio.
Los capturados quedaron a disposición de la justicia junto con el material incautado. Las autoridades avanzan ahora en el proceso de judicialización.
La operación también reduce el impacto ambiental en la cuenca del río Atrato. La minería ilegal contamina el agua con sustancias tóxicas y destruye ecosistemas estratégicos. Estas prácticas afectan la salud y la economía de las comunidades ribereñas.
La Armada reafirmó su compromiso con la protección del medio ambiente. Asimismo, invitó a la ciudadanía a denunciar actividades que pongan en riesgo los recursos naturales del país.




