“Nariño no pide favores, exige condiciones”. Bajo esta premisa de dignidad y equidad, surge una propuesta decidida a romper la parálisis de las estructuras tradicionales en el sur del país. Daniel Guerra Zarama entra en la contienda por la Cámara de Representantes bajo el partido “En Marcha”; un desafío que constituye, ante todo, un acto de atrevimiento intelectual. Su irrupción no busca ocupar una curul o encajar en moldes convencionales; por el contrario, Daniel se propone profesionalizar la política, utilizando su trayectoria como el motor para derribar las barreras de la ineficiencia regional.
La disciplina del aire
Daniel no es un político que improvisa la administración en el camino. Como Administrador Aeronáutico, Politólogo e Internacionalista, con especialización en Alta Gerencia, decidió trasladar el mando de aeronaves al liderazgo de procesos sociales. Su paso por la Fuerza Aérea Colombiana como piloto de drones y navegante del «avión fantasma» no fue solo una etapa de servicio; fue la fragua de una disciplina operativa que hoy aplica en la gestión pública.
Destaca su papel en el Mecanismo de Monitoreo y Verificación (MM&V) del proceso de paz, en articulación con la ONU. Esta experiencia le permitió conocer la geografía del conflicto en Cauca y Nariño desde una óptica privilegiada: la de quien garantiza el cumplimiento de acuerdos sobre el terreno, lejos de la comodidad de los escritorios en Bogotá. Esta capacidad instalada —un equilibrio preciso entre seguridad nacional y diplomacia de paz— representa su mayor activo frente a liderazgos que solo conocen el territorio a través de censos electorales.
Liderazgo real
Para Daniel, la política es la extensión natural de su visión innovadora. Desde la fundación de TO DRONE S.A.S., referente en soluciones tecnológicas, hasta la consolidación de THE COFFEE UNION —empresa que impulsa la cadena productiva del café en su municipio natal, La Unión—, ha demostrado que la riqueza de Nariño reside en el valor agregado y no en la burocracia.
Su incursión política es «limpia» en el sentido más técnico del término: sin deudas con caciques locales ni compromisos con estructuras de poder oscuras. La ausencia de una maquinaria tradicional no es una carencia; es su declaración de independencia.
Su hogar
Su hogar, conformado por su esposa Juliet Bastidas, su anhelada hija que viene en camino y sus cinco perros —algunos rescatados—, refleja la sensibilidad de un ciudadano que, inspirado por el legado de servicio de su abuelo, decidió volcar su inteligencia estratégica hacia el bienestar público.
Daniel encarna a una generación de líderes que perciben el poder no como un fin, sino como una herramienta de transformación técnica. Su propuesta desafía el statu quo: un liderazgo versátil con la solvencia para navegar entre tableros de innovación tecnológica y mesas de desarrollo rural. Nariño tiene hoy la oportunidad de elegir a un gerente con visión de país, cuya única «maquinaria» es su propia trayectoria de resultados.
El reto de la sensatez
Daniel Guerra lidera una apuesta por la gerencia estratégica en una región agotada de soluciones cosméticas. Su compromiso con el apoyo a la juventud, la educación de calidad y los incentivos al emprendimiento no es una promesa de campaña; es un plan de negocios para el desarrollo del departamento.
Una mirada al futuro: tecnología de punta y soberanía productiva
La visión de Daniel trasciende la crítica a las prácticas del pasado para trazar el plan de vuelo del Nariño que viene. Su propuesta legislativa se articula como un ecosistema de desarrollo donde la tecnología es el puente definitivo hacia la equidad. Bajo este modelo, la digitalización del campo y el uso de inteligencia de datos dejan de ser lujos para convertirse en las herramientas, que permitirán al productor nariñense superar la precariedad y consolidarse como un actor de exportación con alto valor agregado. Esta hoja de ruta se propone transformar al departamento en un nodo de innovación que proteja al pequeño empresario y replique modelos de éxito asociativo, garantizando que la riqueza permanezca y se multiplique en nuestros municipios.
Desde una lógica de gerencia estratégica, Daniel proyecta una gestión centrada en la soberanía logística y el empoderamiento del talento regional. Su apuesta busca asegurar marcos legales que impulsen la formación de la juventud en las habilidades de la nueva economía; el objetivo es claro: que el ingenio local sea el motor de las industrias del futuro y no un recurso condenado a la migración por falta de oportunidades




