En la lista de nominados a la 98.ª edición de los Premios Óscar que se celebrará el 15 de marzo aparece un nombre que ha llenado de orgullo a Colombia: Juan Arredondo, el fotógrafo bogotano cuya carrera de más de dos décadas registrando los conflictos armados más violentos del mundo lo llevó finalmente a las puertas del premio cinematográfico más importante del planeta. Arredondo figura como nominado en la categoría de mejor documental de corto metraje, una distinción que reconoce un trabajo realizado con valentía, humanidad y un compromiso inquebrantable con la verdad fotográfica que pocos periodistas del mundo han demostrado con igual consistencia.
La historia que llevó a Arredondo a esta nominación es, en sí misma, material cinematográfico. En 2014, mientras cubría el conflicto en Siria para distintos medios internacionales, el fotógrafo colombiano fue alcanzado por metralla de un proyectil en la ciudad de Alepo. Un fragmento de metal ingresó por su ojo izquierdo y llegó a alojarse peligrosamente cerca de su cerebro. Los médicos en el hospital de campaña que lo atendió en Turquía calcularon que entre la explosión y el momento en que Arredondo agachó la cabeza hubo aproximadamente un segundo de diferencia, un segundo que significó la diferencia entre la vida y la muerte, o entre conservar o perder las facultades cognitivas.
Ese instante decisive, ese segundo que nadie vio pero que lo salvó, es el núcleo narrativo del documental corto que compite por el Óscar. La pieza audiovisual, producida en colaboración con realizadores estadounidenses, combina el testimonio directo de Arredondo con imágenes de archivo de sus coberturas y una reflexión profunda sobre el valor, los límites del periodismo de guerra y el costo personal que pagan los fotoperiodistas que deciden documentar los lugares más peligrosos del mundo. El cortometraje fue seleccionado para proyección en festivales internacionales durante 2025 y su recorrido terminó generando la atención de los votantes de la Academia.
Arredondo nació en Bogotá y comenzó su carrera fotográfica cubriendo el conflicto armado colombiano en los años noventa, una escuela dura que lo preparó para luego trasladarse a documentar conflictos en Irak, Afganistán, Libia y Siria. Su trabajo ha sido publicado en The New York Times, Time Magazine, The Wall Street Journal y otras publicaciones de referencia mundial. Ha ganado múltiples premios de fotoperiodismo internacionales, incluyendo el World Press Photo, y su testimonio ha sido utilizado como material de estudio en facultades de periodismo y comunicación de todo el mundo.
La reacción en Colombia ante la nominación fue de emoción desbordada. El presidente de la República le envió un mensaje público de felicitación y distintas universidades del país organizaron proyecciones especiales del documental. Las redes sociales se llenaron de imágenes de Arredondo en sus diferentes coberturas, acompañadas de mensajes de orgullo que mostraban cuánto ha significado para los colombianos ver a uno de los suyos llegar a este nivel de reconocimiento internacional. Medios como El Tiempo, Semana y El Espectador le dedicaron portadas y extensos perfiles que repasaron su extraordinaria trayectoria.
El nominado al Óscar habló recientemente sobre lo que significa para él esta distinción. En una entrevista publicada por la revista Semana, Arredondo señaló que la nominación no es solo un reconocimiento personal sino un homenaje a todos los periodistas y fotógrafos que han arriesgado y perdido la vida por el derecho de la humanidad a estar informada. Dedicó su nominación a los colegas que ya no están, a los periodistas colombianos asesinados en el ejercicio de su oficio durante décadas de conflicto, y a los fotógrafos de guerra que cada día eligen entrar a las zonas de peligro con una cámara como única arma.
Si bien las categorías de cortometraje no suelen acaparar los grandes titulares de la noche de los Óscar, la presencia de Arredondo entre los nominados tiene un valor simbólico enorme para la cultura y el periodismo colombiano. Su historia demuestra que el talento, la vocación y la valentía de los colombianos tienen un lugar en los escenarios más exigentes del mundo. La noche del 15 de marzo, cuando Conan O’Brien abra el sobre de ese galardón en el Dolby Theatre de Hollywood, millones de colombianos estarán pendientes de una posible victoria que sería histórica para el cine documental del país.




