Una reciente investigación periodística reveló la existencia de una estructura organizada en Bogotá dedicada al reclutamiento de exmilitares colombianos para participar en la guerra entre Rusia y Ucrania, específicamente del lado ruso. El caso ha encendido alarmas por la forma en que operan estas redes, los posibles engaños a los reclutados y el vacío legal que permite su funcionamiento.
Una empresa legal con actividad cuestionada
Según documentos, testimonios y chats recopilados por el diario El Espectador, una empresa llamada Global Qowa Al Basheria S.A.S., con sede en el sector de Chapinero en Bogotá, estaría detrás de estas operaciones. La compañía fue constituida legalmente en 2012, pero en los últimos años ha sido señalada como uno de los principales canales para enviar exmilitares colombianos a conflictos internacionales.
Detrás de esta firma figuran tres hermanos, dos de ellos coroneles retirados del Ejército colombiano: Omar Fernando García Batte y José Óscar García Batte, este último conocido por su participación en operaciones militares de alto perfil como la Operación Jaque.
Cómo funciona el reclutamiento
La investigación detalla que el proceso de reclutamiento sigue patrones similares:
- Exmilitares son contactados directamente o llegan a las oficinas por recomendación.
- Se les ofrece trabajo en el exterior con altos salarios.
- Reciben asesoría, tiquetes y logística desde Bogotá.
- Firman contratos que, según testimonios, estarían vinculados directamente con la Federación de Rusia.
Las oficinas han cambiado de ubicación varias veces dentro de Chapinero, pero siguen operando en el mismo sector, donde incluso llegan militares activos o retirados a solicitar información.
Denuncias de engaño y desapariciones
Al menos 21 familias han entregado testimonios que coinciden en un mismo relato: sus familiares fueron reclutados bajo promesas laborales que no siempre se cumplieron. Algunos habrían terminado en zonas de combate activas, mientras que otros murieron o permanecen desaparecidos.
Los familiares denuncian que muchos exmilitares no dimensionaban el riesgo real de ser enviados directamente al frente de guerra, lo que plantea dudas sobre la transparencia de los contratos y la responsabilidad de quienes facilitan estos procesos.
Un fenómeno más amplio: Colombia como exportador de combatientes
Este caso no es aislado. Colombia se ha convertido en uno de los principales países de origen de mercenarios en el mundo, debido a factores como:
- Alta formación militar de sus soldados
- Bajos ingresos o pensiones tras el retiro
- Falta de oportunidades laborales
Muchos exmilitares buscan mejores ingresos en conflictos internacionales o empresas de seguridad privada.
Además, investigaciones previas han mostrado redes similares que reclutan colombianos para guerras en países como Sudán o Ucrania, lo que evidencia un mercado global en expansión.
El contexto: la guerra y la demanda de combatientes
Desde la invasión rusa a Ucrania en 2022, distintos grupos y estructuras vinculadas a Rusia —como el Grupo Wagner— han recurrido a combatientes extranjeros para reforzar sus filas.
Estas organizaciones suelen buscar soldados con experiencia real en combate, perfil que cumplen muchos militares colombianos tras décadas de conflicto interno.
Vacíos legales y debate en Colombia
Aunque el mercenarismo ha sido objeto de debate en Colombia, la regulación sigue siendo limitada. Esto permite que empresas privadas operen bajo figuras legales aparentemente válidas, aunque su actividad esté relacionada con conflictos armados en el exterior.
El fenómeno ha generado presión para que el Estado:
- Regule o prohíba el reclutamiento de exmilitares para guerras extranjeras
- Refuerce programas de reintegración laboral
- Investigue posibles delitos como trata de personas o fraude



