Un estudio reciente advirtió que las personas que suelen trasnochar con frecuencia podrían enfrentar un mayor riesgo de sufrir infartos y accidentes cerebrovasculares. La investigación encontró que quienes mantienen hábitos nocturnos presentan peores indicadores de salud cardiovascular en comparación con quienes se acuestan más temprano.
De acuerdo con los científicos, los llamados “noctámbulos” tienen alrededor de un 16% más de probabilidad de padecer eventos cardiovasculares que los madrugadores. Esto se debe, en gran parte, a la alteración del reloj biológico y a la menor calidad del sueño que suele acompañar a los horarios irregulares.
Los expertos explican que dormir tarde de manera habitual puede afectar procesos clave del organismo, como la regulación hormonal, la presión arterial y la recuperación del sistema cardiovascular durante la noche. Cuando el descanso es insuficiente o desordenado, el cuerpo no logra completar adecuadamente las fases profundas del sueño.
Además, la falta de sueño sostenida se asocia con mayor presión sanguínea, fatiga y deterioro cognitivo, factores que también elevan el riesgo de enfermedades cardíacas y cerebrales.
Ante estos hallazgos, los investigadores recomiendan mantener horarios de sueño regulares, procurar dormir entre 7 y 8 horas por noche y reducir el uso de pantallas y estimulantes antes de acostarse. Adoptar rutinas de descanso más tempranas podría ser una medida clave para proteger la salud del corazón y del cerebro a largo plazo.




