El asesinato de un líder indígena en el municipio de Cumbal, en el departamento de Nariño, ha generado consternación y un amplio rechazo por parte de autoridades locales, organizaciones sociales y comunidades ancestrales.
El hecho, ocurrido en zona rural, vuelve a encender las alarmas sobre la situación de seguridad que enfrentan los líderes comunitarios en la región. Representantes indígenas señalaron que este crimen no solo afecta a una familia, sino que golpea directamente el tejido social y los procesos organizativos del territorio.
Condena y llamado a justicia
Autoridades municipales y departamentales condenaron el homicidio y solicitaron a la Fiscalía celeridad en la investigación para esclarecer los móviles y capturar a los responsables.
Diversas organizaciones sociales recordaron que los pueblos indígenas han denunciado de manera reiterada amenazas y riesgos contra sus dirigentes, en un contexto marcado por disputas territoriales y presencia de actores armados ilegales.
Preocupación por la impunidad
Líderes comunitarios expresaron su preocupación por lo que califican como un patrón de violencia que, en varios casos anteriores, ha quedado en la impunidad.
Se realizaron actos simbólicos y concentraciones pacíficas en Cumbal para exigir garantías de protección, respeto a la vida y acompañamiento institucional permanente.
Mientras avanzan las investigaciones, la comunidad insiste en que se refuercen las medidas de seguridad y se implementen acciones efectivas para prevenir nuevos hechos de violencia contra líderes sociales e indígenas en la región.




