El Gobierno nacional puso en marcha un plan integral de recuperación rural en la cuenca baja del río Sinú, en el departamento de Córdoba, tras las graves inundaciones que afectaron a comunidades campesinas y pescadoras de la región. La estrategia oficial combina atención inmediata a las familias damnificadas, reactivación productiva y una gestión territorial orientada a reducir la vulnerabilidad frente a futuros fenómenos climáticos extremos.
La intervención busca, en primer lugar, evaluar de manera detallada los daños causados por los desbordamientos y los prolongados anegamientos, que impactaron cultivos, ganado, infraestructura rural y medios de subsistencia. A partir de ese diagnóstico, el Gobierno pretende reactivar la producción agropecuaria y adaptar los sistemas productivos a la dinámica hídrica propia de la cuenca, con el objetivo de fortalecer la seguridad alimentaria regional y aumentar la resiliencia del campo.
La jornada de atención en territorio fue liderada por la ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, quien, acompañada por equipos técnicos de gestión del riesgo y de tierras, visitó los municipios de Lorica y Purísima. Durante los recorridos, productores agropecuarios, pescadores y asociaciones locales expusieron directamente las pérdidas sufridas y las dificultades para retomar sus actividades económicas tras la emergencia.
En el marco de la emergencia económica vigente, el sector Agricultura anunció un paquete de medidas orientadas a restablecer la producción y disminuir la exposición del campo a nuevos eventos climáticos. Una de las principales acciones es el ordenamiento y la recuperación de áreas de manejo hídrico, mediante intervenciones en ciénagas y playones públicos. Estas zonas cumplen una función reguladora natural del agua, por lo que su recuperación busca mitigar el riesgo de futuras inundaciones y mejorar el equilibrio ambiental del territorio.
Otra línea clave del plan es el acompañamiento técnico a los productores para la reubicación de cultivos hacia zonas con menor riesgo de inundación. Esta estrategia se basa en criterios de adaptación al cambio climático y en un uso más sostenible del suelo, reconociendo el comportamiento del agua y la variabilidad climática de la región como factores centrales para la planificación productiva.
Adicionalmente, el Gobierno anunció la implementación de líneas de crédito y apoyos financieros dirigidos especialmente a pequeños productores rurales. Estas herramientas buscan permitir la refinanciación de deudas, facilitar la resiembra de cultivos y evitar la descapitalización de las unidades productivas afectadas por la emergencia, garantizando así la continuidad de la actividad agrícola y pecuaria.
Durante su visita, la ministra Carvajalino subrayó que la prioridad del Gobierno es restablecer la producción de alimentos bajo esquemas que se adapten a las condiciones climáticas y al comportamiento del agua. Según señaló, la recuperación no solo debe enfocarse en la infraestructura y los cultivos, sino también en generar estabilidad económica y social para las familias rurales que dependen directamente del campo.
El plan también contempla una estrecha coordinación con las autoridades locales. Para ello, se desarrollaron mesas de trabajo con alcaldes y secretarías de agricultura del departamento, con el fin de consolidar censos detallados de afectación, identificar pérdidas por vereda y definir rutas claras de atención. Con esta información, el Gobierno busca focalizar de manera más eficiente los recursos y acelerar la ejecución de las medidas anunciadas, asegurando una respuesta más rápida y efectiva frente a la emergencia.
En conjunto, la estrategia del Gobierno en la cuenca baja del Sinú apunta no solo a la recuperación inmediata tras las inundaciones, sino a sentar las bases de un modelo productivo más resiliente, capaz de enfrentar los efectos recurrentes de la variabilidad climática en una de las zonas rurales más vulnerables del Caribe colombiano.



