El presidente Gustavo Petro lanzó una fuerte ofensiva discursiva contra el exministro de Salud Alejandro Gaviria, a quien responsabilizó de haber sido parte estructural del modelo neoliberal aplicado en Colombia y de no comprender la realidad económica, social y humana del país. Las declaraciones se dieron en un extenso mensaje en el que el mandatario vinculó a Gaviria con gobiernos que, según él, protagonizaron los episodios más graves de corrupción y violencia estatal en lo que va del siglo XXI.
Petro calificó como “el gobierno más corrupto de este siglo” a aquel bajo el cual se cometieron los llamados falsos positivos, ejecuciones extrajudiciales en las que hasta 6.402 jóvenes fueron asesinados y presentados como bajas en combate. El presidente subrayó que las víctimas no eran combatientes, sino jóvenes pobres, desempleados y provenientes de barrios populares, y sostuvo que este crimen masivo es una de las mayores expresiones de degradación moral del Estado colombiano.
En su mensaje, el mandatario también arremetió contra los gobiernos que, según él, permitieron el saqueo del sistema de salud. Petro afirmó que durante esas administraciones se perdieron “decenas de billones de pesos” que terminaron en manos de propietarios de EPS, a quienes describió como intermediarios financieros que convirtieron un derecho fundamental en un negocio. En ese contexto, criticó duramente la “financierización” de derechos como la salud y las pensiones, señalando que esa lógica mercantil fue una de las bases del modelo neoliberal.
Las críticas se centraron directamente en Gaviria, a quien Petro reprochó no haber cuestionado esos gobiernos ni haber estado a la altura de los cambios estructurales que, a su juicio, Colombia necesitaba. Según el presidente, el exministro nunca entendió el “fin del neoliberalismo” ni la necesidad de construir una nueva teoría económica adaptada a la realidad del país y a los desafíos contemporáneos.
Petro expuso su visión de un nuevo modelo económico basado en la elevación del “intelecto general” de la sociedad como motor del crecimiento. En ese esquema, planteó la importancia de las energías limpias, el fortalecimiento de las capacidades cognitivas, científicas y tecnológicas, y el uso de la capacidad computacional como ejes de un crecimiento económico que esté en equilibrio con la naturaleza y no dependa de la explotación indiscriminada de recursos ni de la especulación financiera.
En un tono particularmente crítico, el presidente describió a Gaviria como un “andino educado en los Estados Unidos”, formado —según sus palabras— en una teoría económica que calificó como “matemática alucinada y sin base científica”. Petro lo señaló como “coautor del modelo neoliberal” que, a su juicio, transformó derechos fundamentales en simples mercados y debilitó el tejido social del país.
El mandatario fue más allá y vinculó ese modelo económico con el fortalecimiento del paramilitarismo. Afirmó que, mientras se aplicaban políticas neoliberales, grupos paramilitares se enriquecían con recursos provenientes del narcotráfico y perpetraban masacres, asesinatos, descuartizamientos y desapariciones, dejando un saldo de cerca de 200.000 colombianos asesinados. En esa misma línea, acusó que las EPS se convirtieron en “cajas del paramilitarismo”, utilizadas no para curar a la población, sino para favorecer dinámicas de muerte y corrupción.
Petro cerró su mensaje asegurando que Gaviria nunca comprendió la verdadera realidad económica y social de Colombia, ni lo que llamó “la Colombia hermosa ensangrentada”. Además, lo acusó de usar “el megáfono que le presta el banquero más adinerado del país” para atacar al actual gobierno y de contribuir a un discurso que, según el presidente, busca el regreso de épocas marcadas por la violencia y la muerte.
Estas declaraciones se producen en medio de un ambiente de creciente confrontación política, marcado por choques entre el presidente y varios de sus excolaboradores, quienes han cuestionado la gestión del llamado “gobierno del cambio” y las reformas impulsadas desde la Casa de Nariño.




