La temporada de lluvias, inusual para esta época del año, ha generado una emergencia sin precedentes en más de un centenar de municipios distribuidos en 17 departamentos del país. En zonas como Santa Bárbara de Iscuandé, Montería y La Estrella, las precipitaciones persistentes provocaron el desbordamiento de quebradas y ríos que arrasaron viviendas, vías, enseres y cultivos, dejando pueblos enteros cubiertos de agua y lodo. Tras el descenso del nivel del agua, lo que queda son marcas de humedad en paredes, postes y puertas, electrodomésticos inservibles, colchones destruidos y cosechas perdidas.
La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres reporta hasta el momento 17 personas fallecidas y 254.531 ciudadanos afectados, correspondientes a 94.431 familias damnificadas. Se han registrado 149 emergencias, 11.216 hectáreas bajo el agua, 18.232 viviendas averiadas y 4.099 destruidas.
El departamento más impactado es Córdoba, donde las lluvias asociadas a un frente frío han dejado dos fallecidos, 10 heridos, 70.424 familias afectadas y 11.077 hectáreas inundadas, lo que representa casi la totalidad de las tierras afectadas en el país. Con 21 de sus 30 municipios golpeados, la magnitud de la crisis es extraordinaria. Su gobernador, Erasmo Zuleta, advirtió que la fase crítica inicia cuando el agua baja, pues la reconstrucción puede tomar meses o incluso años.
Otros territorios severamente afectados incluyen La Guajira, con 11.286 familias damnificadas; Antioquia, con 3.886; Chocó, con 3.393; y Sucre, con 1.562. En esta última región, los desbordamientos de los ríos Río Cauca y Río San Jorge mantienen en alerta a comunidades de La Mojana y San Jorge.
En Magdalena, donde se reportan tres fallecidos y seis heridos, la tragedia alcanzó su punto más dramático en Santa Marta, cuando una avalancha de piedras, troncos y vehículos arrastrados por la lluvia sepultó a Zulma y Richard Atehortúa dentro de su vivienda. En el suroccidente, Nariño registra siete víctimas, y Valle del Cauca suma cuatro fallecidos por inundaciones.
La infraestructura vial también enfrenta daños severos: 183 vías, 16 puentes peatonales y 29 vehiculares presentan afectaciones, especialmente en Nariño, Chocó, Valle del Cauca, Antioquia y Norte de Santander. En Magdalena, el colapso del puente sobre el Río Mendihuaca genera pérdidas superiores a 130 millones de pesos diarios para el sector bananero, de acuerdo con Asbama.
El sector productivo también sufre impactos críticos: más de 263.000 bovinos y bufalinos están expuestos en Córdoba, mientras cultivos como maíz y fríjol presentan pérdidas significativas por el exceso de humedad.
En terreno, el drama humano es evidente. Según Julieth Perea, jefa de Emergencias del Consejo Danés para Refugiados, la angustia de quienes lo han perdido todo es abrumadora y va más allá de las cifras. Muchas familias carecen incluso de alimentos para sus niños y no tienen claridad sobre lo que ocurrirá en los próximos días.
La respuesta institucional avanza. En Córdoba, la UNGRD ha destinado 127 toneladas de ayuda humanitaria, con colchonetas, kits alimentarios, elementos de aseo, utensilios de cocina, hamacas y sábanas para los damnificados en albergues temporales. En el municipio de Canalete, ya se entregaron 800 kits. Además, 11 toneladas de alimento para animales de compañía y de granja serán enviadas desde Bogotá tras una donatón realizada en la capital.
En Antioquia, avanzan obras para restablecer la conectividad, incluyendo la instalación del puente Mulatos, que permitirá reabrir la vía entre Necoclí y San Juan de Urabá. Asimismo, el Gobierno destinó 1.100 millones de pesos para transporte aéreo de ayudas en varios municipios del Urabá antioqueño.
La UNGRD continúa brindando soporte técnico en salas de crisis y Puestos de Mando Unificado para coordinar la respuesta en los departamentos más afectados, mientras las comunidades intentan recuperarse de una emergencia que aún no da tregua.




