Un estudio reciente revela que una gran mayoría de niños y adolescentes en Colombia no duerme las horas recomendadas, y esto está afectando de forma silenciosa su salud cerebral, emocional y su rendimiento diario.
Un problema generalizado
Expertos en sueño y neurología advierten que muchos menores no alcanzan las 9-10 horas de sueño necesarias para un desarrollo óptimo, lo que altera cómo funciona su cerebro y dificulta procesos tan importantes como aprender, controlar emociones y tomar decisiones.
La falta de descanso suficiente no solo provoca cansancio o irritabilidad. A nivel cerebral, afecta regiones clave como la corteza prefrontal, encargada de funciones cognitivas superiores, y favorece que otras áreas relacionadas con respuestas emocionales tomen el control. Esto se traduce en síntomas visibles como hiperactividad, ansiedad y dificultades para concentrarse en tareas escolares.
Consecuencias en el aprendizaje y la salud emocional
Dormir menos de lo necesario interrumpe procesos esenciales que ocurren durante el sueño, como la consolidación de la memoria, la reparación física del cuerpo y el fortalecimiento del sistema inmunológico. Esto puede provocar fatiga mental, dificultades de atención y mayor inestabilidad emocional.
Además, la falta de descanso se relaciona con un empeoramiento de problemas de salud mental existentes, y en algunos casos contribuye a elevar el riesgo de trastornos como ansiedad y depresión.
Hábitos modernos que agravan el problema
Varios factores del estilo de vida actual están exacerbando este fenómeno. La exposición constante a pantallas electrónicas en la noche, horarios irregulares y presiones escolares dificultan que los niños y adolescentes establezcan rutinas de sueño saludables. La luz azul emitida por dispositivos como teléfonos y tablets interfiere con la producción de melatonina, la hormona que ayuda a conciliar el sueño.
¿Cómo mejorar el descanso?
Especialistas recomiendan acciones simples para mejorar la calidad y cantidad del sueño:
- Apagar las pantallas al menos una hora antes de dormir.
- Mantener horarios de sueño regulares, incluso los fines de semana.
- Reservar la habitación solo para dormir y evitar exposición a luces fuertes.
- Evitar estimulantes como la cafeína en la tarde o noche.
Dormir bien no es un lujo ni una monotonía opcional, sino un factor esencial para el crecimiento físico, desarrollo cognitivo y bienestar emocional desde la infancia hasta la adolescencia.



