Científicos han dado a conocer el hallazgo de una criatura de aguas profundas que vive a casi 3 millas (unos 5 500 metros) bajo la superficie del océano y que ahora cuenta con un nombre científico oficial tras un proceso de participación pública en su denominación.
El animal pertenece al grupo de los quitones, un tipo de molusco marino cubierto por ocho placas de caparazón superpuestas y equipado con una radula —una “lengua” rasposa— reforzada con hierro para alimentarse de su entorno. También se sabe que alberga un pequeño grupo de gusanos simbióticos cerca de su cola, que sobreviven consumiendo los desechos del propio quitón.
Este organismo fue descubierto en 2024 en la zanja de Izu Ogasawara, una de las zonas más profundas del océano Pacífico cerca de Japón, en la que ROVs (vehículos operados remotamente) han explorado ecosistemas apenas conocidos por la ciencia.
Para bautizar a la nueva especie, científicos de la Senckenberg Ocean Species Alliance (SOSA) y colaboradores invitaron al público a sugerir nombres a través de redes sociales. Tras revisar más de 8 000 propuestas, el equipo eligió Ferreiraella populi, cuyo nombre significa “del pueblo” en latín, en reconocimiento a la contribución del público en su elección.
A diferencia de muchos moluscos que tienen una sola capa corporal, los quitones como este poseen múltiples placas que les permiten protegerse o adherirse a superficies irregulares, como ramas o troncos hundidos en el fondo marino profundo. Su descubrimiento no solo amplía el catálogo de la vida en las regiones abisales del planeta, sino que también subraya la enorme biodiversidad que aún queda por estudiar en los hábitats más remotos del océano.
Aunque de apariencia inusual y condiciones de vida extremas, lo hallado —si bien puede parecer extraño o inquietante para el público general— representa un avance en el conocimiento de los ecosistemas oceánicos profundos, donde organismos adaptados a la oscuridad total y a presiones enormes continúan sorprendiendo a la ciencia.




