La Universidad Pontificia Bolivariana (UPB) de Medellín presentó una de sus historias más singulares: Pontificio, un gato que durante años recorrió el campus y acompañó a estudiantes y profesores, fue reconocido oficialmente por la institución y se volvió viral en redes sociales.
Pontificio vivió durante largo tiempo en el EcoCampus de la universidad, donde se ganó el cariño de la comunidad académica por su presencia constante y su carácter afectuoso. El felino se convirtió en un símbolo informal de compañía y bienestar entre los estudiantes, especialmente en momentos de estrés académico.
En enero de 2026, la UPB anunció que Pontificio había sido adoptado por una familia fuera del campus para garantizarle cuidados más adecuados en su etapa adulta, lo que generó una mezcla de sentimientos entre estudiantes, egresados y personal académico: tristeza por su partida, pero también alegría por saber que ahora tendría un hogar permanente.
Para sellar su vínculo con la universidad, la UPB le entregó a Pontificio un carné simbólico con el ID 000-MIAU-UPB, en el que se lo adscribió a la ficticia “Facultad de Ciencias de la Siesta y el Ronroneo”, con la ocupación de “acompañante oficial de siestas y experto en mimos”. Además, se le otorgó el reconocimiento de “Graduado con honores en amor incondicional”, un gesto cargado de humor y afecto que refleja el cariño que le tenía la comunidad universitaria.
La institución también lanzó la iniciativa “Notipontificio”, mediante la cual continuará compartiendo momentos y actualizaciones sobre la vida de Pontificio con estudiantes, egresados y seguidores de la universidad, con el objetivo de mantener vivo su legado y recordar la importancia de la convivencia con los animales.
Aunque Pontificio no obtuvo un título académico formal, su historia se ha convertido en un ejemplo conmovedor de cómo los animales pueden generar vínculos afectivos importantes en entornos educativos, convirtiéndose en un símbolo de ternura y bienestar en la vida universitaria




