El actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantuvo una relación de respeto y admiración hacia Osmel Sousa, conocido como el “zar de la belleza”, durante los años en que Trump fue propietario del concurso Miss Universo —cargo que ejerció desde 1996 hasta 2014, antes de venderlo.
Osmel Sousa, reconocido por haber preparado a varias reinas venezolanas coronadas en certámenes internacionales como Miss Universo, resaltó en declaraciones recientes el cariño y respeto que Trump tenía por la belleza de la mujer venezolana y por su trabajo en el mundo de la belleza. En una reunión en la Torre Trump en Nueva York, Trump incluso llegó a llamar a Sousa “el rey de Venezuela” y lo hizo subir al escenario junto a otros participantes, en un gesto que subraya la relación cordial que llegaron a cultivar.
Esta admiración se forjó en el contexto de los certámenes internacionales de belleza, un ámbito en el que Trump se involucró durante décadas antes de su carrera política, y donde figuras como Sousa fueron parte destacada del desarrollo de talento latinoamericano en plataformas globales.
La relación entre ambos resalta un vínculo personal y profesional que trascendió la política y quedó asociado históricamente al mundo de los certámenes de belleza, más allá de las posturas públicas de cada uno en otros ámbitos.




