El Clan del Golfo, la principal organización narcotraficante de Colombia también conocida como Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), anunció la suspensión provisional de sus diálogos de paz con el Gobierno nacional luego de la reunión entre el presidente Gustavo Petro y el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, en la Casa Blanca.
La decisión se produce tras el anuncio de una cooperación más estrecha entre Colombia y Estados Unidos para priorizar acciones militares y de inteligencia dirigidas a capos del narcotráfico, incluido el jefe del Clan del Golfo, Jobanis de Jesús Ávila, alias Chiquito Malo. La organización señaló que el hecho de incluir estos objetivos en los acuerdos podría constituir un atentado contra la buena fe y los compromisos previamente asumidos en las negociaciones que se desarrollaban en Catar, por lo que decidió retirarse temporalmente de la mesa de conversaciones para consultar internamente su posición.
El grupo armado calificó la decisión del Gobierno como una traición a los compromisos pactados y afirmó que retirarse de los diálogos es necesario para “aclarar la veracidad de la información” tras los últimos anuncios de cooperación entre los dos países. Aunque la suspensión es calificada como provisional por el Clan, el anuncio representa un revés para los esfuerzos de paz que venían avanzando desde meses atrás.
Por su parte, el Gobierno colombiano, a través de sus representantes en las negociaciones, aseguró que los diálogos se encuentran en una fase clave y que continúa trabajando en el marco legal establecido para avanzar hacia una eventual desmovilización del grupo. Sin embargo, la tensión generada por la decisión del Clan del Golfo introduce un nuevo desafío para las estrategias de paz en el país, especialmente en momentos en que la cooperación internacional se vuelve un factor central en la lucha contra el narcotráfico y la violencia.




