Explosión en el corazón de Bogotá: un ataque con granada deja un muerto y decenas de heridos

Bogotá, Colombia — Una noche que prometía actividad normal en la zona céntrica del barrio Santa Fe, en la localidad de Los Mártires, terminó en tragedia el pasado 22 de enero de 2026, cuando un ataque con un artefacto explosivo sacudió uno de los sectores más concurridos del centro de la capital. El saldo de este hecho lamentable fue un hombre fallecido y al menos 13 personas heridas, muchas de ellas atendidas en centros asistenciales de la ciudad tras ser alcanzadas por la onda expansiva de la granada.

El instante de horror

El atentado ocurrió alrededor de las 9:00 p.m. en la intersección de la carrera 16A con calle 24, un punto caracterizado por su intensa actividad comercial y de vida nocturna, con bares, restaurantes y locales de entretenimiento. Según registros difundidos por las autoridades y captados por cámaras de seguridad, dos sujetos que se movilizaban en una motocicleta negra lanzaron una granada contra un establecimiento nocturno, antes de huir rápidamente por las calles del sector. El artefacto rodó unos metros sobre la acera antes de explotar, generando una fuerte detonación que causó pánico entre quienes transitaban por la zona.

Las imágenes de ese momento, divulgadas días después a través de redes sociales y medios de comunicación, se han convertido en una pieza clave para las investigaciones que adelanta la Fiscalía General de la Nación junto con la Policía Metropolitana de Bogotá.

Víctimas y atención médica

La víctima fatal fue identificada como Henry Gómez, un hombre de 75 años que trabajaba como mesero en el establecimiento afectado y que era conocido en el sector como “Maestro Rochi”. Gómez fue trasladado de urgencia a un centro de salud, pero falleció a causa de las graves heridas provocadas por la explosión.

Los heridos, entre 13 y 14 personas según distintos informes oficiales, incluyen trabajadores del sector, peatones y clientes de los bares, que sufrieron lesiones por esquirlas, traumas acústicos y contusiones. Todos fueron remitidos a varias clínicas y hospitales de la ciudad, como la Clínica Méderi y el Hospital Santa Clara, donde permanecieron bajo cuidado médico.

Hipótesis investigativas

Desde el momento del atentado, las autoridades han manejado varias hipótesis sobre los posibles móviles del ataque. Inicialmente se habló de una posible retaliación entre grupos criminales por disputas relacionadas con el tráfico de drogas y control territorial en el centro de Bogotá. La Policía no descartó la participación de grupos delincuenciales organizados en actividades de microtráfico y extorsión, habituales en zonas donde operan “pagadiarios” y negocios informales vinculados a la noche bogotana.

Fuentes policiales han señalado que uno de los posibles responsables señalado en las pesquisas es un hombre apodado alias ‘Maracucho’, presunto integrante de una facción criminal vinculada con la estructura del Tren de Aragua, una organización con presencia en varias regiones del país y dedicada al narcotráfico y otras economías ilícitas.

Mientras se revisan las cámaras de seguridad y se analizan posibles rutas de escape, la Fiscalía mantiene la búsqueda activa de los sujetos que arrojaron el explosivo, con especial atención en las motocicletas que aparecen en los registros de video.

Reacciones oficiales y ciudadanas

El atentado provocó una rápida reacción de las autoridades distritales. El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, emitió un mensaje de solidaridad con la familia de la víctima y con los heridos, condenando el hecho como un acto de violencia que “no puede tener cabida en una ciudad que trabaja por la seguridad y el bienestar de sus habitantes”.

Paralelamente, sectores de oposición y representantes del Concejo de Bogotá han cuestionado las políticas de seguridad implementadas en la ciudad, señalando que hechos de esta gravedad reflejan un deterioro en la protección de zonas clave del centro urbano y la necesidad de estrategias más contundentes para enfrentar la violencia generada por bandas criminales.

Impacto urbano y percepción de seguridad

El ataque con granada en Santa Fe ha tenido un impacto profundo en la percepción de seguridad dentro del centro de Bogotá, un área que, pese a sus desafíos, es un eje vital de la vida económica y cultural de la ciudad. El temor y la indignación han surgido entre residentes, comerciantes y transeúntes, muchos de los cuales describieron momentos de pánico total cuando la explosión sacudió las calles, obligando a muchos a correr para refugiarse y buscar ayuda para los heridos.

Este hecho ha abierto nuevamente el debate sobre la presencia de armas de alto impacto en zonas urbanas, la eficacia de los mecanismos de vigilancia y prevención, y la necesidad de fortalecer la cooperación entre autoridades locales, nacionales y comunitarias para enfrentar el crimen organizado en todas sus manifestaciones.

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