luego de que la Cámara de Representantes no alcanzara un acuerdo para aprobar la ley de presupuestos antes de la fecha límite del 30 de enero. El bloqueo administrativo, conocido como shutdown, se produce apenas tres meses después del más prolongado de la historia del país, aunque en esta ocasión se prevé de corta duración.
Si bien el Senado logró consensuar el viernes una salida transitoria para mantener la financiación, la Cámara Baja no tiene previsto votar los nuevos proyectos presupuestarios antes del lunes. De ser aprobados, deberán ser firmados posteriormente por el presidente Donald Trump para restablecer el funcionamiento pleno de la Administración federal. En un comunicado difundido el viernes por la noche, la Oficina de Presupuesto de la Casa Blanca (OMB) instruyó a las agencias gubernamentales a activar los protocolos previstos para un cierre, aunque expresó su confianza en que la parálisis “sea breve”.
Tensiones por política migratoria
El estancamiento presupuestario ocurre en medio de una fuerte controversia política tras la muerte a tiros de dos ciudadanos estadounidenses en Mineápolis, en un contexto marcado por el endurecimiento de las medidas de deportación impulsadas por la Administración Trump. Este episodio llevó a los demócratas del Senado a plantear el bloqueo de los proyectos de financiación que incluyen recursos para el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), responsable de las redadas migratorias.
Como parte del acuerdo alcanzado en la Cámara Alta, aprobado con 71 votos a favor y 29 en contra, se dio luz verde a cinco proyectos de gasto y a una disposición especial para el Departamento de Seguridad Nacional, del cual depende el ICE. El pacto contempla además un presupuesto provisional de dos semanas, con el objetivo de dar margen a demócratas y republicanos para negociar un acuerdo más amplio que logre respaldo mayoritario.
Exigencias demócratas
La oposición reclama cambios en los procedimientos del ICE, entre ellos el fin de las patrullas itinerantes, la obligatoriedad de cámaras corporales para los agentes, la prohibición del uso de máscaras y la exigencia de órdenes judiciales para los registros. Algunos sectores republicanos han mostrado disposición a debatir parte de estas propuestas.
El líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, sostuvo que es necesario “frenar al ICE y poner fin a la violencia”, y exigió medidas concretas como la prohibición del uso de pasamontañas. “Basta de policía secreta”, afirmó desde el hemiciclo.
A diferencia del cierre registrado entre octubre y noviembre del año pasado, que se extendió durante semanas, se espera que este nuevo shutdown tenga un impacto limitado y pueda resolverse en cuestión de días, posiblemente tras la votación prevista para el lunes, sin que un gran número de empleados federales sea enviado a licencia sin sueldo.




