Canadá atraviesa una de las olas de frío más intensas de los últimos años, con fuertes nevadas y temperaturas extremas que afectan a gran parte del país. La ciudad de Toronto fue una de las más impactadas, al amanecer prácticamente paralizada luego de una nevada histórica que cubrió calles, viviendas y sistemas de transporte.
Durante las últimas horas, se registraron acumulaciones excepcionales de nieve, lo que provocó el colapso del tránsito, la suspensión de servicios de transporte público y la cancelación de cientos de vuelos. Las autoridades recomendaron a la población evitar desplazamientos innecesarios debido a la baja visibilidad y al peligro en las vías.
El impacto también se sintió en el ámbito educativo, con el cierre de escuelas, universidades y guarderías, mientras que numerosos trabajadores no pudieron llegar a sus puestos. Equipos de emergencia y limpieza operan sin pausa para despejar las principales arterias de la ciudad.
La ola polar no se limita a Toronto. En otras regiones del país, especialmente en el oeste y el centro, se registran temperaturas extremadamente bajas, con sensaciones térmicas que representan un riesgo para la salud, ya que la exposición prolongada puede provocar congelación en pocos minutos.
Además, miles de hogares en distintas provincias enfrentan cortes de electricidad, y los servicios públicos funcionan de manera limitada debido a las condiciones climáticas adversas.
Las autoridades meteorológicas advierten que el frío intenso y las nevadas podrían persistir durante varios días, por lo que se mantiene el estado de alerta en gran parte del territorio canadiense.




