En un fallo que genera nuevas complicaciones legales internacionales, la justicia italiana condenó al empresario colombo-venezolano Álex Saab y a su esposa italiana Camilla Fabri por delitos de lavado de activos, según reportaron medios de comunicación en ese país europeo. Esta sentencia se suma a la compleja situación judicial que enfrenta Saab, quien ya cumple condena en Estados Unidos por conspiración para cometer lavado de dinero derivado de corrupción en Venezuela.
Saab, considerado por autoridades estadounidenses como testaferro del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, fue extraditado desde Cabo Verde a Estados Unidos en octubre de 2021 tras un prolongado proceso judicial que generó tensiones diplomáticas significativas. En ese país fue juzgado, declarado culpable y sentenciado a prisión por su participación en esquemas masivos de corrupción que involucraban contratos fraudulentos con el gobierno venezolano, sobornos a funcionarios y lavado de cientos de millones de dólares a través del sistema financiero internacional.
La condena italiana, aunque dictada contra un reo que ya se encuentra privado de la libertad en Estados Unidos, tiene implicaciones importantes porque involucra también a Camilla Fabri, ciudadana italiana que contrajo matrimonio con Saab y que según las autoridades habría facilitado el uso del sistema bancario europeo para blanquear capitales de origen ilícito. La justicia italiana determinó que ambos participaron en operaciones de lavado utilizando empresas pantalla, cuentas bancarias en diferentes jurisdicciones y transacciones inmobiliarias diseñadas para ocultar el verdadero origen de los fondos.
Expertos en derecho penal internacional señalan que esta condena italiana podría implicar que si Saab eventualmente cumple su condena en Estados Unidos o es liberado anticipadamente, podría enfrentar solicitudes de extradición desde Italia para cumplir la sentencia dictada por tribunales de ese país. Esta situación generaría un nuevo capítulo en la saga judicial de Saab, quien se ha convertido en uno de los casos más emblemáticos de corrupción transnacional asociada al régimen venezolano.
El caso de Álex Saab también tiene ramificaciones colombianas importantes porque aunque nació en Barranquilla y posee nacionalidad colombiana, posteriormente adquirió también la venezolana y desarrolló sus actividades empresariales principalmente desde Venezuela bajo la protección del régimen de Maduro. Las autoridades colombianas han investigado sus vínculos con redes de corrupción y lavado de activos que operaban desde territorio colombiano, aunque hasta el momento no se han materializado procesos penales significativos en su contra en Colombia.




