El concejal JULIÁN ESPINOSA lanzó una dura advertencia sobre el deterioro de la seguridad en Bogotá. Según el cabildante, el alcalde Carlos Fernando Galán presenta una lectura equivocada de la criminalidad actual. El concejal señala que la administración se evalúa comparándose consigo misma. Por el contrario, un análisis serio debe contrastar los datos frente al cierre del gobierno anterior. Esta falta de rigor oculta una realidad alarmante para la ciudadanía.
Aumento crítico de homicidios y violencia armada
En primer lugar, seis delitos de alto impacto aumentaron durante los dos primeros años del actual mandato. Al comparar los datos del SIEDCO entre el periodo 2022-2023 y el bienio 2024-2025, los indicadores resultan críticos. Por ejemplo, los homicidios crecieron un 14 %, alcanzando un total de 2.387 casos. Además, existe una preocupación profunda por el uso de armas de fuego. Con estas herramientas se cometieron 1.446 asesinatos, lo cual representa un incremento del 26 %. Asimismo, la violencia general con armas de fuego subió un 8,66 % en trece localidades.
Alerta por secuestro, extorsión y delitos sociales
Por otro lado, el panorama del secuestro es uno de los puntos más oscuros del informe. Este flagelo pasó de 13 a 40 casos solo entre 2024 y 2025. Lo anterior significa un aumento exponencial del 208 %. De igual forma, la extorsión se disparó un 66 % con 4.747 reportes registrados. Otros delitos que golpean fuertemente la convivencia son las agresiones sexuales, que subieron un 38 %. También la violencia intrafamiliar creció un 32 %, superando los 92.500 casos registrados.
Percepción ciudadana y urgencia de resultados
Finalmente, Espinosa concluyó que este deterioro estadístico coincide con la percepción ciudadana. Según Bogotá Cómo Vamos, la sensación de inseguridad alcanzó su nivel más alto desde el año 2008. Por esta razón, el concejal afirma que la capital no requiere relatos optimistas ni comparaciones convenientes. En cambio, Bogotá necesita respuestas contundentes ante una realidad donde las riñas y la violencia armada siguen fuera de control institucional.



