El deslizamiento de tierra dejó pérdidas totales en viviendas, predios rurales, cultivos y animales, obligando a las familias damnificadas a abandonar la zona ante el alto riesgo geológico. En una primera etapa, los afectados fueron ubicados temporalmente en la escuela de la vereda; no obstante, con el paso del tiempo, tuvieron que trasladarse a casas de familiares o asumir arriendos en el casco urbano y sectores cercanos para poder retomar su cotidianidad.
Durante los primeros días de 2026, la administración municipal inició los trabajos de rehabilitación de la vía rural que conecta a Guanomito, una intervención que actualmente solo permite el paso peatonal debido a la inestabilidad del terreno. Las autoridades han advertido que el manejo del área requiere extrema precaución, ya que persiste el riesgo de nuevos deslizamientos.
El alcalde José Ariza explicó que la ausencia de maquinaria pesada en la zona responde a criterios técnicos de seguridad y no a falta de gestión. Según indicó, las condiciones del suelo obligan a ejecutar las labores de manera progresiva para evitar accidentes que pongan en riesgo a trabajadores y habitantes del sector.
Mientras se adelantan estas obras, el municipio gestiona ante la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres la viabilización de un proyecto de vivienda de interés social que permita ofrecer una solución definitiva a los damnificados. La iniciativa contempla la construcción de 40 viviendas y la administración local aportaría el lote donde se desarrollaría el proyecto, ubicado en inmediaciones del polideportivo municipal, contiguo a la piscina, un sector que cumple con los requisitos técnicos y de acceso.
El proceso se desarrolla en medio de un panorama climático complejo. Las lluvias registradas a comienzos de 2026 han generado nuevas alertas por riesgo de deslizamientos en otras zonas rurales, especialmente en la vereda Maciegalegal y en el sector de Palo Cotudo, también perteneciente a Guanomito, donde las comunidades permanecen bajo monitoreo preventivo.




