Trump asegura que la violencia en Irán se ha detenido, aunque Washington mantiene la vigilancia

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este miércoles 14 de enero de 2026 que la represión en Irán estaría llegando a su fin. Durante un acto en la Casa Blanca, sostuvo que recibió información “de fuentes confiables” según la cual “la matanza en Irán está disminuyendo y ya ha cesado”, y añadió que no existirían planes inmediatos para ejecutar a personas detenidas durante las protestas.

Consultado por un periodista de la AFP sobre la posibilidad de una intervención militar estadounidense, Trump evitó descartarla por completo y se limitó a decir que su gobierno seguirá observando la situación antes de tomar decisiones. Tras sus declaraciones, el mercado reaccionó de inmediato y el precio del petróleo registró una caída cercana al 3% en la apertura de las bolsas asiáticas.

Antes de los comentarios del mandatario estadounidense, organizaciones defensoras de los derechos humanos habían advertido sobre el riesgo de ejecuciones sumarias de manifestantes. En respuesta a esas preocupaciones, el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Abás Araqchi, declaró en una entrevista con Fox News que no se llevarán a cabo ejecuciones de manifestantes “ni hoy ni mañana”.

En la misma línea, la ONG Hengaw, con sede en Noruega, informó que la ejecución por ahorcamiento del manifestante Erfan Soltani, prevista para el miércoles, fue aplazada, lo que reforzó la percepción de una posible desescalada.

Las tensiones entre Washington y Teherán se han intensificado en las últimas semanas, luego de que Trump amenazara en varias ocasiones con una acción militar para frenar la represión de las protestas en el país persa, que cuenta con unos 86 millones de habitantes. Irán respondió advirtiendo que atacaría bases estadounidenses en la región en caso de una intervención, lo que llevó a Qatar a evacuar parcialmente la base aérea de Al Udeid, la mayor instalación militar de EE. UU. en Medio Oriente.

Las manifestaciones, que comenzaron como reclamos contra el alto costo de vida, evolucionaron hacia un movimiento abiertamente crítico del sistema político instaurado tras la revolución islámica de 1979 y liderado desde 1989 por el líder supremo Alí Jamenei. Según grupos de derechos humanos, las autoridades aprovecharon un apagón de internet que se prolongó por más de cinco días para intensificar la represión.

De acuerdo con la organización Iran Human Rights (IHR), con sede en Noruega, al menos 3.428 manifestantes habrían muerto y más de 10.000 personas habrían sido detenidas, aunque la cifra real podría ser significativamente mayor. Las autoridades iraníes no han difundido datos oficiales y aseguran que el proceso de identificación de las víctimas continúa.

Tras el punto máximo de las protestas, registrado a finales de la semana pasada, el gobierno iraní intentó recuperar el control de las calles mediante la convocatoria a una “marcha de resistencia nacional” y la organización de funerales de más de un centenar de miembros de las fuerzas de seguridad fallecidos durante los disturbios.

Araqchi afirmó que, luego de “tres días de operación terrorista”, la situación se encuentra ahora bajo control y reina la calma. En contraste, el comandante de los Guardianes de la Revolución, Mohammad Pakpour, aseguró que sus fuerzas están listas para responder “con firmeza” ante cualquier “error de cálculo del enemigo”, y responsabilizó a Trump y al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, de ser “los asesinos de la juventud iraní”.

A nivel internacional, las reacciones no se hicieron esperar. Pese al apagón informativo, nuevos videos difundidos en redes sociales y verificados por la AFP muestran decenas de cuerpos en una morgue del sur de Teherán, aunque la actividad de protesta parece haberse reducido de manera notable.

El Reino Unido anunció el cierre temporal de su embajada en Teherán, mientras que España recomendó a sus ciudadanos abandonar el país. Los países del G7 expresaron su “profunda alarma” por el elevado número de víctimas y advirtieron que impondrán nuevas sanciones si la represión continúa. Por su parte, la ONU convocó una sesión informativa del Consejo de Seguridad para analizar la situación en Irán.

El Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), con sede en Estados Unidos, señaló que las autoridades iraníes han aplicado “un nivel de brutalidad sin precedentes” para sofocar las protestas, aunque indicó que los reportes más recientes muestran una actividad callejera considerablemente menor.

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