Con la llegada hoy del martes 13 de los corrientes, el país retoma oficialmente el ritmo habitual de sus actividades luego del prolongado receso que tradicionalmente traen consigo las celebraciones de Navidad, fin de año y en nuestra región, los emblemáticos Carnavales de Pasto. Este retorno a la normalidad no es un hecho menor: marca el inicio de un año cargado de expectativas, retos y definiciones trascendentales para Colombia, especialmente en el ámbito político y democrático.
Durante las últimas semanas, millones de colombianos disfrutaron de un merecido descanso, compartieron en familia y participaron de expresiones culturales que reflejan la diversidad y riqueza del país. Sin embargo, como ocurre cada año, llega el momento de dejar atrás el ambiente festivo y reenfocar los esfuerzos en los compromisos laborales, académicos, institucionales y sociales que sostienen el funcionamiento de la nación.
Este año, el reinicio de actividades adquiere un significado especial. No se trata únicamente de volver a la rutina, sino de asumir un periodo decisivo para el futuro del país. Colombia se encamina hacia uno de los procesos democráticos más importantes de su calendario político: las elecciones al Congreso de la República, tanto al Senado como a la Cámara de Representantes, el 8 de marzo y posteriormente, el 31 de mayo, la primera vuelta de la elección presidencial. Estos eventos concentran la atención, el debate y las expectativas de una ciudadanía consciente de que en las urnas se juega buena parte del rumbo nacional.
Las elecciones no solo definirán nuevos liderazgos, sino que pondrán a prueba la solidez de las instituciones, la madurez democrática y el compromiso ciudadano con el país. En un contexto marcado por desafíos económicos, sociales y de seguridad, el debate político será inevitablemente intenso. Por ello, este retorno a la normalidad debe ir acompañado de una reflexión colectiva sobre la responsabilidad que implica participar activamente, informarse y ejercer el derecho al voto de manera consciente.
El país enfrenta grandes retos: la recuperación económica, la generación de empleo, la lucha contra la corrupción, la búsqueda de mayor equidad social y la consolidación de la paz. Estos temas estarán en el centro de la agenda electoral y exigirán propuestas serias, viables y responsables por parte de quienes aspiran a representar a los colombianos en el Congreso y en la Casa de Nariño.
Asimismo, los medios de comunicación, la academia, los sectores productivos y la sociedad civil tendrán un papel fundamental en la construcción de un debate respetuoso y profundo, que vaya más allá de la confrontación y se enfoque en soluciones reales. El regreso a las actividades normales debe ser también el inicio de un ejercicio democrático más participativo y consciente.
Por ello, hoy martes 13 de enero, no es simplemente una fecha en el calendario; simboliza el punto de partida de un año que promete ser determinante. Tras las festividades y el colorido de los carnavales, Colombia y Nariño vuelven a ponerse en marcha con la mirada puesta en el futuro. Es momento de trabajar, debatir, proponer y decidir en un 2026, que además de los transcendentales procesos electorales que tendrá al frente, en materia deportiva señala la realización del Campeonato Mundial de Fútbol que tendrá la participación de nuestra Selección Colombia, lo que será otro motivo de enorme interés a nivel nacional.
Por lo pronto, esperamos que este comienzo oficial del año, esté marcado por la responsabilidad, el compromiso y la esperanza de que, a través de la participación democrática, el país pueda avanzar hacia un horizonte de mayor estabilidad, justicia y progreso para todos.




