El Gobierno de Irán lanzó una nueva advertencia a Estados Unidos al asegurar que responderá militarmente si es atacado. El ministro de Defensa iraní, el general de brigada Aziz Nasirzadeh, afirmó que cualquier agresión contra territorio iraní provocará ataques directos contra bases estadounidenses en la región.
Según declaraciones recogidas por la agencia local Mehr, Nasirzadeh sostuvo que no solo las instalaciones militares de Estados Unidos serían blanco de represalias, sino también aquellas bases de otros países que colaboren o respalden operaciones contra Irán. “Todos esos emplazamientos serán considerados objetivos legítimos”, advirtió, al tiempo que aseguró que la respuesta de Teherán sería “dolorosa” para sus adversarios.
Estas declaraciones se producen en un contexto de creciente tensión con Washington. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha amenazado en repetidas ocasiones con intervenir militarmente en Irán, argumentando la necesidad de proteger a los manifestantes que desde hace dos semanas protagonizan protestas masivas en distintas ciudades del país, enfrentamientos que han dejado cientos de civiles muertos.
El recuerdo del último enfrentamiento directo sigue presente. En junio pasado, Estados Unidos lanzó ataques contra instalaciones nucleares iraníes que, según Teherán, causaron más de mil víctimas, en su mayoría civiles. Irán respondió entonces con un ataque contra una base estadounidense en Qatar, una acción que tuvo un impacto limitado.
En paralelo, altos mandos militares iraníes aseguran que el país ha reforzado su capacidad defensiva. El comandante aeroespacial de la Guardia Revolucionaria, Majid Mousavi, afirmó que el arsenal de misiles de Irán se ha ampliado tras la guerra de doce días con Israel el año pasado. De acuerdo con medios estatales, Mousavi señaló que las fuerzas iraníes se encuentran en su máximo nivel de preparación y que los daños sufridos en el conflicto han sido completamente reparados, aumentando su capacidad operativa respecto a mediados de 2025.
Las advertencias de Teherán elevan aún más la tensión regional, en un momento marcado por protestas internas en Irán y por la retórica cada vez más dura entre ambos países.




