En Palmira la indignación crece: mientras la ciudad enfrenta una ola de muertes con un asesinato o atentado diario en los últimos cinco días, el alcalde VÍCTOR RAMOS parece más ocupado en fiestas y carnavales en Zamorano. La prioridad no puede ser la celebración mientras la sangre corre en las calles. La comunidad exige liderazgo real, acciones contundentes y respuestas frente a una violencia que desangra a Palmira




