Líderes de Groenlandia rechazan anexión a EE. UU.: “No queremos ser estadounidenses”

Groenlandia rechazó de manera contundente cualquier posibilidad de convertirse en un territorio de Estados Unidos, luego de que el presidente Donald Trump retomara sus declaraciones sobre la anexión de la isla e incluso insinuara el uso de la fuerza para lograr ese objetivo. La reacción se produjo tras nuevas amenazas del mandatario republicano, quien sostiene desde hace años que el control de Groenlandia es estratégico y “crucial” para la seguridad nacional estadounidense.

Trump volvió a poner el tema sobre la mesa durante una reunión con directivos de la industria petrolera, en la que abordó la explotación del crudo venezolano. En ese contexto, afirmó que se encargará de Groenlandia “por las buenas o por las malas”, reforzando su postura de que Estados Unidos debe asegurar el dominio de la isla ante el aumento de la presencia militar de Rusia y China en el Ártico.

La respuesta desde Groenlandia no tardó en llegar. Los líderes de los cinco partidos representados en el Parlamento groenlandés emitieron una declaración conjunta en la que rechazaron de plano cualquier anexión y reafirmaron su identidad nacional. “No queremos ser estadounidenses, no queremos ser daneses, queremos ser groenlandeses”, señalaron, dejando en claro que el futuro del territorio debe ser decidido exclusivamente por su población.

El pronunciamiento incluyó tanto a los partidos que conforman el gobierno local como a la principal fuerza de oposición, que incluso impulsa una independencia acelerada de Dinamarca. Todos coincidieron en que Groenlandia no está en venta ni dispuesta a ser sometida a presiones externas, y remarcaron que su estatus político no puede definirse desde Washington.

El trasfondo del conflicto está marcado por la creciente rivalidad geopolítica entre Estados Unidos, China y Rusia en el Ártico, una región clave por su ubicación estratégica y por sus abundantes recursos naturales, especialmente minerales. Aunque Moscú y Pekín han incrementado su actividad en la zona, ninguno de los dos países ha reclamado formalmente el territorio groenlandés, un punto que tanto Nuuk como Copenhague utilizan para desmentir los argumentos de Trump.

Desde la Casa Blanca se ha reiterado que el presidente evalúa “activamente” la posibilidad de comprar la isla, sin descartar explícitamente la opción militar. Sin embargo, existe desde 1951 un acuerdo de Defensa entre Estados Unidos y Dinamarca que permite una amplia presencia militar estadounidense en Groenlandia, siempre con notificación previa a las autoridades locales, lo que debilita aún más la justificación de una anexión.

En este contexto, Trump reconoció en una entrevista reciente que podría verse obligado a elegir entre preservar la integridad de la OTAN y avanzar en su objetivo de controlar Groenlandia, una afirmación que ha generado preocupación entre aliados europeos y ha reforzado el respaldo internacional a Dinamarca frente a las presiones estadounidenses.

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