El pasado martes, en plena tarde del Día de Reyes, un trágico suceso alteró la calma de la ciudad de Cali, dejando a la comunidad local y a los tumaqueños residentes en la capital del Valle del Cauca sumidos en el dolor. Marcial Campaz Ángulo, un joven de 39 años, conocido cariñosamente como Alias Vegeta en su círculo de amigos y familiares, fue asesinado a sangre fría mientras se encontraba en un parqueadero ubicado en el Barrio Bochalema, en la Carrera 112 con 25, al sur de la ciudad.
Según fuentes oficiales, el crimen ocurrió a las 5:30 de la tarde, cuando el joven se disponía a abordar su vehículo en el mencionado parqueadero. En ese instante, dos individuos, que viajaban a bordo de una motocicleta, se acercaron a la víctima con gran rapidez y sigilo. Ambos hombres, quienes portaban cascos que cubrían sus rostros, se aproximaron por la parte trasera de Marcial. En un abrir y cerrar de ojos, el parrillero de la moto sacó un arma de fuego de su pretina y disparó varias veces a quemarropa contra la humanidad de ‘Vegeta’. Las balas lo alcanzaron en el torso, causándole la muerte instantánea.
Persecución
La ejecución fue tan violenta como rápida. Los responsables del crimen, tras asegurarse de que su objetivo había caído, huyeron rápidamente del lugar en la misma motocicleta, tomando rumbo desconocido. Aunque los agentes de policía motorizada de la ciudad estaban en las inmediaciones, debido a la rapidez con la que los atacantes actuaron, estos lograron escapar sin ser detenidos. Los policías, sorprendidos por la rapidez del ataque, iniciaron de inmediato una persecución, pero no lograron dar con los asesinos.
Poco después, llegaron al lugar los agentes de la Sijin (Sección de Investigación Criminal), quienes realizaron la inspección técnica del cadáver y el levantamiento del cuerpo de la víctima. Desde ese momento, comenzaron las investigaciones para esclarecer los motivos de este asesinato, que ha conmocionado a Tumaco, ciudad natal de Marcial Campaz, y a muchos residentes de Cali que lo conocían.
Ajuste de cuentas
El perfil de ‘Vegeta’, como lo llamaban sus amigos, no apunta a un hombre vinculado con actividades delictivas. Era reconocido por su carácter afable y su amistad sincera con quienes lo rodeaban. No obstante, sus cercanos han señalado que recientemente había estado viviendo en la ciudad de Cali por motivos personales, alejado de Tumaco por un tiempo. De acuerdo con fuentes cercanas, Marcial no había mostrado signos de estar involucrado en situaciones conflictivas, lo que hace aún más desconcertante su muerte. La falta de conflictos previos con personas del medio local ha generado muchas preguntas entre aquellos que lo conocían. La comunidad tumaqueña, acostumbrada a la violencia que azota la región, está acostumbrada a situaciones difíciles, pero este asesinato llega como un golpe más en un contexto de creciente inseguridad. Este asesinato refleja la compleja realidad de una ciudad que, a pesar de los esfuerzos de las autoridades para reducir la violencia, sigue siendo un terreno fértil para el crimen organizado, y en particular, para las disputas territoriales entre grupos criminales.




