En los últimos meses de su vida, el cantante de música popular Yeison Jiménez estuvo envuelto en un complejo proceso legal derivado de una estafa millonaria vinculada con la compra y venta de vehículos de alta gama.
Jiménez, apasionado por los carros de lujo, había invertido importantes sumas de dinero en un negocio que incluía una bodega arrendada en el sur de Bogotá, donde supuestamente se realizaría la compra y venta de camionetas de alta gama. En el marco de ese acuerdo, aportó vehículos y efectivo que debía recibir de vuelta en forma de propiedades y mercancía, incluyendo un lote en Bogotá.
Sin embargo, nunca recibió lo pactado. Los autos que entregó nunca llegaron legítimamente a su posesión y el lote resultó ser propiedad de otra persona, en lo que se detectó como maniobras fraudulentas por parte de terceros. La situación terminó generando una denuncia penal que llevó a la apertura de un proceso judicial para intentar recuperar los activos y esclarecer el fraude.
El propio Jiménez contrató a un abogado para representarlo y la prioridad en ese momento era recuperar una megabodega y varios vehículos implicados en el esquema fraudulento. La disputa legal fue una de las principales preocupaciones en sus últimos meses de vida y, según allegados, afectó su ánimo y su rutina.
Durante el desarrollo de este proceso, la Fiscalía estableció responsabilidades, y varias personas fueron condenadas por delitos como concierto para delinquir, estafa agravada y falsedad en documento público. El caso también incluyó apelaciones judiciales y acciones legales que prolongaron la disputa.
Este proceso legal se sumaba a otras situaciones de inseguridad que rodearon al entorno del artista, incluyendo el robo de vehículos de alta gama a miembros de su círculo, lo cual había generado preocupación pública y manifestaciones del propio cantante tiempo atrás.


