
Bogotá, 9 de enero de 2026 — Tres empresarios colombianos cuyas compañías están catalogadas como de alto impacto compartieron cifras y experiencias concretas sobre cómo el reciente incremento del salario mínimo legal vigente (SMMLV) —superior al 23 % para 2026— está afectando sus operaciones, costos y proyecciones para el año.
En una serie de entrevistas, los fundadores de SOS Asistencia, Glüky y Puppis explicaron que, más allá de las cifras macroeconómicas, el efecto real del aumento salarial se siente directamente en los costos laborales, estructuras de nómina y decisiones estratégicas de sus empresas, especialmente en sectores intensivos en mano de obra.
Para SOS Asistencia, el impacto del ajuste salarial se eleva más allá del 30 % cuando se incorporan otros factores como el auxilio de transporte, la reducción de la jornada laboral, recargos festivos y nocturnos, así como dotaciones. Su cofundadora advirtió que este incremento podría incentivar la informalidad en pequeñas y medianas empresas que no logran ajustar sus modelos de negocio.
De manera similar, el responsable de Glüky señaló que el aumento salarial obligó a revisar toda la estructura de sueldos, ya que no solo los trabajadores que ganaban el mínimo se vieron afectados, sino también otros empleados cuyos salarios quedaron por debajo del nuevo umbral tras la revisión.
En el caso de Puppis, empresa del sector veterinario, se destacó que el mayor desafío está en equilibrar la rentabilidad con la presión de costos laborales, dado que gran parte de la nómina se concentra en salarios cercanos o por encima del mínimo. Esto obliga a considerar ajustes en precios o estrategias operativas para mantener la sostenibilidad en un contexto competitivo.
Los tres empresarios manifestaron que, si bien puede haber beneficios teóricos en el aumento del poder adquisitivo de los trabajadores, el efecto inflacionario y el aumento de los costos de producción pueden diluir ese beneficio si no se acompaña de mejoras en productividad y condiciones económicas más favorables.
Analistas económicos han advertido que este incremento del salario mínimo en 2026, aunque busca mejorar las condiciones de los trabajadores, también plantea retos significativos para la competitividad y creación de empleo formal en el país.




