APOTEÓSICO CIERRE DEL CARNAVAL

El Carnaval de Negros y Blancos de Pasto 2026, que esta madrugada bajó su festivo telón, quedará inscrito en la memoria colectiva como una celebración que confirmó, una vez más, la grandeza cultural del sur de Colombia y la capacidad de una ciudad para convertir su tradición en motor de alegría, turismo y desarrollo económico. Durante días, Pasto no solo fue escenario de música, color y creatividad, sino también un punto de encuentro donde propios y visitantes de Colombia y del exterior, se reconocieron en la fiesta, el respeto y la diversidad que caracterizan a este patrimonio vivo.

El éxito del Carnaval se reflejó de manera evidente en el dinamismo turístico. Hoteles con alta ocupación, restaurantes colmados de comensales y calles llenas de acentos distintos dieron cuenta de un flujo constante de visitantes nacionales e internacionales. Este movimiento se tradujo en beneficios directos para la economía local: artesanos, comerciantes, transportadores y emprendedores vieron recompensado su esfuerzo, demostrando que la cultura, cuando se protege y se promueve con visión, es también una inversión sostenible. Pasto se mostró al mundo como una ciudad hospitalaria, organizada y orgullosa de sus raíces.

La alegría de los turistas fue palpable. En cada sonrisa, en cada fotografía tomada frente a las carrozas y en cada aplauso espontáneo se evidenció la emoción de quienes descubrieron —o redescubrieron— el Carnaval de Negros y Blancos en toda su magnitud. Para muchos, la experiencia superó expectativas: no se trató solo de observar un desfile, sino de participar activamente en una fiesta que invita a la integración y a la celebración de lo humano.

Un símbolo central de esta edición fue la Reina del Carnaval, Laura Sofía Yepes, cuya presencia aportó elegancia, cercanía y entusiasmo. Su carisma y compromiso con las tradiciones locales se convirtieron en un puente entre la historia del Carnaval y las nuevas generaciones. La emoción que expresó en cada acto, su empatía con el público y su orgullo por representar a Pasto reforzaron el sentido de pertenencia y la magia del evento.

Las presentaciones artísticas, especialmente las realizadas en la plaza, fueron otro de los grandes aciertos. Grupos locales y nacionales ofrecieron espectáculos de alto nivel, combinando música, danza y puesta en escena con un mensaje de identidad y diversidad cultural. La plaza se transformó en un gran escenario popular donde familias enteras compartieron noches inolvidables, confirmando que el arte es un lenguaje universal capaz de unir a miles de personas.

El cierre apoteósico con el Desfile Magno fue la síntesis perfecta de todo lo vivido. Carrozas monumentales, comparsas llenas de ingenio y colectivos artísticos desbordantes de creatividad recorrieron la ciudad ante la ovación del público. Fue un final que no solo cerró una programación impecable, sino que abrió la puerta a nuevas expectativas para futuras ediciones.

No olvidemos sin embargo que para hoy miércoles 7 de los corrientes y el próximo 11 de enero, tendremos dos eventos que de manera tradicional se han convertido en actividades de enorme beneficio, para nuestros sectores campesinos. Nos referimos al Festival del Cuy, que hoy se hará durante todo el día, en los corregimientos de La Laguna, Catambuco, Obonuco y Genoy y al Festival de la Trucha, a llevarse a cabo el próximo domingo, en la vereda El Puerto, del corregimiento de El Encano, con los que despediremos lo que ha sido esta gran fiesta.   

El Carnaval de Pasto 2026 demostró que cuando tradición, organización y pasión se encuentran, el resultado es una fiesta que fortalece la identidad, impulsa la economía y deja en el corazón toda una certeza: Pasto sabe celebrar la vida y una desmesurada alegría.