Washington / Caracas — En una decisión sin precedentes y de enorme impacto geopolítico, la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado que controlará de manera indefinida la venta y comercialización del petróleo de Venezuela, depositando los ingresos en cuentas bajo gestión estadounidense y supervisando la salida del crudo venezolano hacia los mercados internacionales.
El anuncio fue formalizado por el secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright, durante una conferencia energética en Miami, donde aseguró que el gobierno estadounidense “pondrá en el mercado el crudo que esté saliendo de Venezuela […] y, de forma indefinida, venderemos la producción que salga de Venezuela”.
Este movimiento representa un cambio radical en la política energética y diplomática de Estados Unidos hacia Venezuela, marcado por tensiones previas, sanciones económicas prolongadas y, más recientemente, una operación militar que culminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro.
🛢️ ¿Qué implica este control “indefinido”?
- Supervisión directa de ventas: Washington se encargará de comercializar tanto el crudo almacenado como la producción futura de petróleo venezolano, comenzando con un lote inicial de entre 30 y 50 millones de barriles que se prevé se canalicen hacia refinerías estadounidenses y mercados internacionales.
- Ingresos bajo control estadounidense: Todos los ingresos por ventas se depositarán en cuentas controladas por el gobierno de Estados Unidos; según las autoridades, estos fondos podrían luego ser distribuidos en favor del pueblo venezolano, aunque bajo los criterios y supervisión de Washington.
- Reactivación de la industria: El plan incluye la posible apertura para que empresas petroleras internacionales, incluidas estadounidenses, participen en la recuperación de la industria venezolana, fuertemente deteriorada tras años de falta de inversión y sanciones.
📌 ¿Por qué ahora?
La medida se da en el contexto de una profunda crisis política y militar en Venezuela. A comienzos de enero de 2026, fuerzas estadounidenses realizaron una operación que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro, acusado de narcoterrorismo, y su traslado a Estados Unidos para enfrentar cargos (hecho que Caracas califica de “secuestro”).
Tras ese evento, Washington ha declarado su intención de ejercer una fuerte influencia sobre Venezuela con objetivos declarados de estabilización económica, reforma institucional y reactivación del sector petrolero.
🌎 Repercusiones geopolíticas
La decisión ha generado condensada atención internacional y preocupaciones legales y éticas:
- Críticas de legalidad internacional: Diversos líderes y expertos han cuestionado la legalidad de la intervención estadounidense y el control de recursos soberanos de otro Estado, argumentando que podría violar normas de soberanía y derecho internacional.
- Reacciones de potencias globales: Países como Rusia y China, aliados tradicionales de Caracas, han expresado rechazo a lo que consideran una injerencia en los asuntos internos de Venezuela.
- Impacto en los mercados energéticos: El anuncio ha tenido efectos mixtos sobre los precios del petróleo, dado que promete potencialmente un mayor flujo de crudo al mercado global, aunque la viabilidad a largo plazo de la producción venezolana sigue siendo incierta.
🛠️ Desafíos por delante
Expertos señalan que revitalizar la producción petrolera venezolana —que actualmente está muy por debajo de su potencial pese a contar con las mayores reservas probadas del planeta— requerirá decenas de miles de millones de dólares en inversiones y años de trabajo.
Además, las tensiones políticas internas en Venezuela, junto con la resistencia de sectores del chavismo y aliados exteriores, complican cualquier intento de normalizar la producción y comercialización de crudo bajo una supervisión foránea.

