La captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y de su esposa Cilia Flores por parte de fuerzas militares de los Estados Unidos ha generado un efecto dominó de reacciones políticas, de seguridad y diplomáticas en toda América Latina, y particularmente en Colombia. El operativo estadounidense, que incluyó bombardeos y la detención del líder chavista, fue condenado por varios gobiernos como una violación al derecho internacional y a la soberanía de Venezuela.
Contexto de la crisis regional
En la madrugada del 3 de enero de 2026, Estados Unidos lanzó un ataque militar en territorio venezolano que resultó en la captura de Maduro, quien fue trasladado a Nueva York según reportes oficiales del gobierno estadounidense. La acción fue justificada por Washington bajo cargos relacionados con narcotráfico y “narcoterrorismo”, acusaciones que Maduro y su entorno rechazan.
La intervención ha desatado una importante oleada de protestas diplomáticas y condenas de países como España, Brasil, México y otros miembros de la comunidad internacional, que consideraron la operación como una clara violación de la Carta de las Naciones Unidas.
La frontera colombo-venezolana: vigilancia y tensiones
En Colombia la situación ha sido seguida con atención especial. Las autoridades han desplegado medidas extraordinarias de seguridad en la frontera compartida de más de 2.200 kilómetros, especialmente en el puente internacional Simón Bolívar, que conecta la ciudad de Cúcuta (Colombia) con San Antonio del Táchira (Venezuela). Tropas del Ejército Nacional y fuerzas de seguridad han sido posicionadas para prevenir cualquier eventualidad, incluyendo el desplazamiento masivo de personas o acciones de grupos armados irregulares.
El Gobierno colombiano, presidido por Gustavo Petro, ha rechazado la intervención estadounidense, calificándola de violación de la soberanía latinoamericana y han solicitado a organismos internacionales fortalecer mecanismos de paz y diálogo regional. Además, se instaló un Puesto de Mando Unificado (PMU) en Cúcuta para coordinar acciones de seguridad, atención humanitaria y migratoria ante posibles escenarios de crisis.
Preocupación por el ELN
Una de las mayores fuentes de inquietud en Colombia es la posible reacción del Ejército de Liberación Nacional (ELN), la guerrilla más grande aún activa en el país, con presencia histórica en zonas fronterizas y con acusaciones de aprovechar territorios venezolanos como refugio o zonas operativas. El ELN mantiene décadas de conflicto con el Estado colombiano, con frecuentes enfrentamientos con fuerzas del orden, atentados y control territorial en zonas fronterizas como el Catatumbo.
Medios internacionales y analistas han advertido que una crisis en Venezuela podría detonar un aumento de la violencia en Colombia, especialmente por parte del ELN, que podría aprovechar un escenario de mayor inestabilidad para reorganizarse, intensificar ataques o reclamar espacios que intenta controlar desde hace años.
Respuesta política y social en Colombia
En Bogotá, el Senado colombiano emitió pronunciamientos donde se subraya el respaldo institucional a la democracia venezolana y el llamado al respeto por los derechos humanos y los procesos electorales legítimos. Diversos sectores políticos han mostrado variada reacción, desde condena a la operación hasta llamados a atención humanitaria y seguridad interna.
En varias ciudades colombianas, venezolanos residentes y migrantes se han congregado para expresar tanto preocupación como esperanza ante los hechos en Venezuela, mientras que autoridades locales trabajan para garantizar la estabilidad en áreas urbanas y rurales afectadas por la tensión fronteriza.

