En las primeras horas del 3 de enero de 2026, Estados Unidos llevó a cabo una amplia operación militar contra objetivos estratégicos en Venezuela, incluyendo ataques aéreos y despliegue de fuerzas especiales en la capital, Caracas. Según informes de medios internacionales y declaraciones oficiales, el resultado más contundente de esta acción fue la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, quienes fueron trasladados fuera del país bajo custodia estadounidense para enfrentar cargos en la justicia de Estados Unidos.
La operación, descrita por la Casa Blanca como un esfuerzo de seguridad nacional centrado en narcotráfico, terrorismo y corrupción, provocó fuertes explosiones en instalaciones militares y civiles de Caracas y otros estados cercanos, generando caos y sorpresa en la nación suramericana. Para el gobierno estadounidense, Maduro era visto como un líder ilegítimo y vinculado con redes criminales transnacionales, argumento que ha utilizado durante meses para justificar presiones diplomáticas y sanciones.
🗣️ Declaraciones del gobierno de EE. UU.
Desde su residencia en Mar-a-Lago, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó la detención de Maduro y anunció que su país asumirá el gobierno de Venezuela hasta que pueda organizarse una “transición segura y ordenada”. Trump aseguró que este control temporal sería para “garantizar paz, libertad y justicia” y evitar que una figura no favorable a Washington ocupe el poder después de la caída del mandatario venezolano.
A pesar de anunciar esta intención, Trump no detalló cómo se implementará ese gobierno interino, cuánto tiempo durará ni si fuerzas estadounidenses ocuparán formalmente el territorio venezolano. La falta de claridad ha generado preocupación sobre la legalidad de la acción, la soberanía venezolana y los riesgos de una intervención prolongada.
📌 Reacciones internacionales
La intervención fue deplorada por varios gobiernos latinoamericanos y potencias globales. Países aliados de Venezuela, como Cuba y Rusia, calificaron las acciones de Estados Unidos como una violación del derecho internacional y la soberanía nacional. Brasil y México también expresaron inquietudes sobre el precedente que supone una ocupación de facto en la región.
Por otro lado, naciones como Colombia y algunos sectores opositores al régimen de Maduro observaron los hechos con preocupación, aunque no emitieron respaldo explícito a la acción militar.
⚖️ Implicaciones legales y humanitarias
Expertos en derecho internacional señalan que esta acción podría contravenir normas de soberanía y uso de fuerza, especialmente si no hay mandato de la ONU ni autorización legislativa interna en Estados Unidos. La detención del jefe de Estado de otro país sin consentimiento genera debates sobre la legitimidad de la operación y sus consecuencias para la estabilidad regional.
Además, la población venezolana enfrenta un escenario de incertidumbre, con posibles perturbaciones en servicios básicos, mercados y seguridad ciudadana mientras se define quién ejercerá el poder ejecutivo en Venezuela.

