En la zona rural de Buenaventura, el inicio del año estuvo marcado por la fuerza del
invierno que golpea con intensidad a las comunidades más vulnerables. Las lluvias
constantes y el desbordamiento del río han dejado un saldo preocupante: cerca de 15
familias resultaron damnificadas, mientras que varias personas permanecen
desaparecidas en medio de la emergencia.
El corregimiento de Cisneros ha sido uno de los sectores más afectados. Allí, el río
arrasó con aproximadamente 11 viviendas, dejando a su paso destrucción y desamparo.
Las familias que habitaban estas casas perdieron no solo sus bienes materiales, sino
también la seguridad de un techo, enfrentando ahora la incertidumbre de la
reconstrucción y la búsqueda de soluciones inmediatas para sobrevivir.
Las autoridades locales han desplegado esfuerzos para atender la situación, aunque la
magnitud del desastre exige respuestas más contundentes. El contralor José Alfredo
Lobato Monsalvo ha manifestado su preocupación y ha exigido a la alcaldía de
Buenaventura tomar medidas urgentes para garantizar atención a los damnificados y
avanzar en la prevención de nuevos desbordamientos.




