Cada 2 de enero se celebra el Día Internacional del Policía, una fecha que rinde homenaje a los hombres y mujeres que han hecho de la disciplina y el servicio un propósito de vida. Ser policía es más que portar un uniforme: es estar presente cuando más se necesita, trabajar incansablemente día y noche y actuar con integridad y respeto en cada comunidad.
El origen de la conmemoración
La efeméride tiene su raíz en México. El 2 de enero de 1927, un enfrentamiento en el Penal de Andónegui, en Tamaulipas, dejó una baja considerable de funcionarios policiales que intentaban restablecer el orden. En memoria de los caídos, en 1932 el jefe de la policía local, Don Alpidio Perdomo, impulsó la creación de esta fecha. Desde entonces, el día se convirtió en un símbolo de reconocimiento y respeto hacia quienes enfrentan los riesgos de la profesión.
Un homenaje que trascendió fronteras
Con el paso de las décadas, la conmemoración se extendió más allá de México y alcanzó carácter internacional. Hoy, cuerpos de seguridad de distintos países utilizan esta fecha para recordar a los oficiales caídos y destacar la importancia de su labor en la defensa de la paz ciudadana.
La importancia de su rol
El Día Internacional del Policía subraya que estos hombres y mujeres constituyen el primer eslabón en la protección de la sociedad. Su trabajo implica riesgos constantes, pero también representa la construcción de confianza y esperanza en cada barrio, vereda y carretera. Además, la fecha invita a reflexionar sobre la ética profesional y el compromiso que cada elemento debe mantener frente a la comunidad.
Un legado de servicio
Este homenaje recuerda que la labor policial no se limita a mantener el orden público. Es también acompañar a las comunidades en los momentos más difíciles, garantizar la convivencia y proteger la vida. En este día, se honra a quienes siguen en servicio y a los que partieron cumpliendo su deber, reafirmando que la vocación y la valentía son pilares esenciales para construir una sociedad justa.

