Las muertes por sarampión han disminuido significativamente desde comienzos del siglo XXI gracias a las campañas globales de vacunación, con una reducción del 88 % entre los años 2000 y 2024, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este logro se traduce en 58 millones de vidas salvadas. Sin embargo, a pesar de este progreso, el sarampión ha resurgido en numerosos países, incluidos aquellos que habían declarado su eliminación, debido a una reducción sostenida en la cobertura de vacunación.
En los últimos años, la baja inmunización ha permitido el incremento de brotes en todo el mundo. Solo en 2023, 59 países reportaron brotes grandes o disruptivos—casi el triple que en 2021—y una cuarta parte de ellos se registraron en naciones donde el virus había sido previamente eliminado, como Estados Unidos y Canadá. La OMS advierte que la eliminación global del sarampión es un objetivo cada vez más distante, y señala la disminución del apoyo financiero internacional como un factor que agrava la situación.
La pérdida del estatus de eliminación en Canadá y el riesgo de que Estados Unidos siga el mismo camino reflejan la fragilidad de los sistemas de vigilancia y vacunación. En lo que va del año, Estados Unidos ha confirmado 1.798 casos, la cifra más alta desde el 2000. El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, enfatizó que el sarampión es el virus más contagioso del mundo y que se aprovecha de cualquier brecha en la cobertura de inmunización, especialmente en contextos vulnerables.
Pese al retroceso global, también se celebran avances. Países como Cabo Verde, Mauricio y Seychelles han logrado la eliminación del sarampión, mientras que 21 naciones insulares del Pacífico lo han erradicado junto con la rubéola. No obstante, expertos de la OMS advierten que el progreso sigue siendo insuficiente: millones de niños continúan sin protección, debido a que tres países aún no aplican la segunda dosis de manera sistemática, fundamental para alcanzar una eficacia del 95 %.
La pandemia de covid-19 agravó los desafíos, interrumpiendo programas de vacunación y dejando a millones de niños rezagados. Aunque la desinformación influye negativamente en las tasas de vacunación, la OMS identifica el acceso como el principal obstáculo: muchos países carecen de personal capacitado, sistemas logísticos, transporte y estructuras estables de vigilancia. Este debilitamiento de los sistemas de inmunización expone brechas que el sarampión revela rápidamente como una “alarma de fuego” sanitaria.
Finalmente, el informe advierte que los recortes de financiación que afectan a la Red Mundial de Laboratorios de Sarampión y Rubéola y a programas nacionales podrían generar brotes aún mayores en los próximos años. La OMS subraya la necesidad urgente de asegurar financiamiento sostenible y sumar nuevos socios internacionales para fortalecer los sistemas de inmunización y sostener el camino hacia la eliminación global del sarampión.

