La comunidad del barrio La Esperanza encendió las alarmas luego de confirmarse
el primer caso de quemadura por pólvora en vísperas de la temporada
decembrina, un periodo que cada año pone a prueba las estrategias de
prevención y el compromiso de las autoridades locales. El hecho ocurrió cuando
un niño de 7 años resultó lesionado al manipular fuegos artificiales sin supervisión
adulta, situación que reabre el debate sobre el control del uso de pirotecnia.
La atención
El menor fue atendido de urgencia en un centro hospitalario, donde recibió
valoración especializada. Aunque las quemaduras no comprometen su vida, el
incidente generó preocupación entre los villavicenses, quienes temen que este sea
el inicio de una lista que cada diciembre cobra víctimas. Un residente de La
Esperanza, manifestó que la Secretaría de Salud debe establecer parámetros
claros e impulsar campañas contundentes que disuadan el uso irresponsable de
pólvora, especialmente entre niños y adolescentes.
Problemática
La comunidad insiste en que el manejo de elementos pirotécnicos no puede seguir
recayendo en menores sin acompañamiento. Padres de familia manifestaron que
las autoridades deben reforzar los operativos de control y multiplicar las acciones
pedagógicas, no solo para sancionar el uso irregular de pólvora, sino también para
sensibilizar sobre los riesgos que esta práctica implica.
Llamado
“Este primer caso del año se convierte en un llamado urgente a las instituciones
para fortalecer la prevención y trabajar de manera articulada con la comunidad.
Esperamos que las autoridades implementen medidas más estrictas y efectivas,
con el propósito de evitar que diciembre vuelva a dejar más personas quemadas.
Este debe ser un mes de celebración segura, unión familiar y responsabilidad
colectiva, deben ser sancionados los ciudadanos responsables de la manipulación
indebida de estos elementos”, manifestó un villavicense.
Según el reporte oficial, durante la Noche de las Velitas del año anterior, una
persona resultó con quemaduras. Se trató de un joven de 18 años que fue
atendido en el Centro de Salud de La Esperanza por laceración del ojo izquierdo,
debido a la manipulación indebida de un volador.

