EE. UU. prepara nueva designación terrorista y reabre el debate en América Latina

La inminente inclusión del Cártel de los Soles en la lista de organizaciones terroristas de Estados Unidos reaviva la discusión sobre cómo se define el terrorismo en la región y quién decide qué grupos entran en esta categoría. A diferencia de otros delitos, no existe un sistema internacional unificado: la ONU, la Unión Europea y cada Estado elaboran sus propios listados según criterios que suelen responder tanto a evaluaciones de seguridad como a intereses políticos.

Expertos consultados señalan que esta flexibilidad permite un amplio margen de interpretación. Para el politólogo Heyder Alfonso, la etiqueta de terrorismo sirve para “agravar la criminalidad” de un grupo y habilitar acciones más contundentes contra él, como congelar activos o restringir transacciones, medidas aplicadas por el Departamento de Estado. El académico Andreas Feldmann añade que el término se usa con frecuencia para “deslegitimar al enemigo” y justificar intervenciones.

Según los especialistas, los grupos terroristas no son entidades puras, sino organizaciones —ideológicas o criminales— que emplean tácticas como ataques indiscriminados a civiles para infundir miedo o presionar a gobiernos. En América Latina, muchas estructuras armadas mezclan motivaciones políticas con actividades ilícitas, desde narcotráfico hasta extorsión, minería ilegal y lavado de dinero, como documenta Insight Crime.

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El efecto político también es significativo. Alfonso advierte que estas designaciones suelen estar “permeadas por intereses geopolíticos” y pueden aumentar la presión sobre los países involucrados. Desde la llegada de Donald Trump al poder, Estados Unidos ha ampliado notablemente su lista de Organizaciones Terroristas Extranjeras, que hoy incluye 17 grupos de América Latina y el Caribe, 13 incorporados solo este año. A esa lista se sumaría ahora el Cártel de los Soles, que Washington vincula directamente con el presidente venezolano Nicolás Maduro.