Este año, la conversación sobre la pólvora en Pasto tiene un mensaje claro: la protección de los animales es una responsabilidad colectiva.
Organizaciones animalistas se han sumado a la campaña municipal advirtiendo que la sensibilidad auditiva de perros y gatos es muy superior a la humana, por lo que el ruido explosivo puede causarles pánico extremo, taquicardia, convulsiones y desorientación severa.
Durante las festividades de años anteriores, decenas de mascotas desaparecieron tras escapar despavoridas por los estallidos. Algunas nunca lograron regresar a casa.
Por ello, la Administración promueve alternativas culturales y recreativas sin pólvora, señalando que la alegría decembrina puede vivirse sin poner en riesgo la integridad de los animales domésticos y de la fauna urbana.

