En la madrugada del 13 de noviembre de 2025 se registraron fuertes detonaciones que alarmaron a los habitantes de Ipiales.
Las explosiones se sintieron en varios sectores, incluyendo algunos más céntricos y también zonas rurales.
Explicación oficial del Ejército y la Alcaldía
Según el Ejército Nacional, las detonaciones responden a “tácticas militares”: no fue un ataque terrorista sino fuego de artillería controlado.
El coronel Alexander Da Silveira, del Grupo Mecanizado No. 3 “Cabal”, explicó que se usaron obuses de 155 mm, con un alcance de hasta 75 km, para atacar un campamento de un grupo armado ilegal.
El objetivo de la operación era neutralizar un reducto de un grupo armado ilegal ubicado en la vereda San Jorge, en el corregimiento de La Victoria (zona rural de Ipiales).
El alcalde de Ipiales, Amílcar Pantoja, dijo que por ahora no hay reporte de impacto a la población civil, y solicitó calma.
El coronel también afirmó que no hubo “riesgo para la población civil”.
Contexto del conflicto
En la zona rural del corregimiento La Victoria hay presencia de grupos armados ilegales, específicamente disidencias de las FARC.
Se reporta que estas disidencias estarían disputando rutas de narcotráfico en esa zona fronteriza con Ecuador.
Incautaciones recientes
No es la primera vez que se reporta actividad armada en esa zona: en octubre de 2025 la Policía Nacional y el Ejército incautaron un arsenal bélico
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en la zona rural de Ipiales.
En esa operación se confiscó, entre otros, fusiles, munición, un dron y material de comunicaciones, perteneciente a una estructura criminal de las Autodefensas Unidas de Nariño (AUN).
Implicaciones y riesgos
Este tipo de operaciones militares sugiere que el Estado está tratando de ejercer un control más fuerte sobre zonas donde hay presencia de grupos armados ilegales.
Aunque las autoridades dicen que no hay peligro directo para la población civil, detonaciones de artillería generan alarma social y pueden poner en riesgo la seguridad de comunidades cercanas.
La existencia de armas pesadas y arsenales en la zona rural evidencia que el conflicto armado y las economías ilegales (como narcotráfico) continúan activos en Ipiales.