Un equipo de investigadores en China ha logrado transformar desechos plásticos en materiales altamente conductivos para baterías, abriendo un camino prometedor hacia la reutilización de residuos y el fortalecimiento de la industria de almacenamiento de energía.
La técnica empleada consiste en carbonizar plásticos diversos —como PET, PVC y polietileno— para obtener grafeno, nanotubos de carbono u otros carbones porosos. Algunos procesos incluso logran producir estos materiales en milisegundos mediante “flash Joule heating”, consumiendo menos de 0,1 kWh por kilogramo de residuo.
Los resultados de laboratorio muestran que los electrodos fabricados con estos materiales derivados del plástico presentan una capacidad cercana al límite teórico de ciertas baterías de selenio, además de excelente estabilidad ante ciclos de carga y descarga.
Este desarrollo cobra especial relevancia considerando que China domina la producción global de baterías y materiales para ellas; a su vez, enfrenta uno de los mayores retos de residuos plásticos del mundo. La convergencia de ambas problemáticas ha impulsado esta línea de investigación con carácter estratégico.
Si bien aún falta escalar los procesos y comprobar su viabilidad comercial, el hallazgo representa un importante paso hacia la llamada «economía circular del carbono»: convertir un residuo ambiental en un componente tecnológico de alto valor.

“China convierte plástico en nuevo material para baterías: avance clave hacia una economía circular de alto voltaje”
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