Emprestito de $90.000 millones

El mandatario municipal solicitó al Concejo las facultades necesarias para el millonario préstamo.

El alcalde de Villavicencio, Alexander Baquero, ha puesto sobre la mesa del Concejo Municipal una solicitud de facultades para obtener un empréstito por la cuantiosa suma de $90.000 millones de pesos, con el propósito de invertir en la infraestructura de la capital del Meta. Si bien la administración defiende la medida como «proyectos estratégicos» esenciales para el Plan de Desarrollo, el ambicioso monto y la sombra de la ineficacia pública pasada han encendido las alarmas en la ciudadanía, que teme un nuevo capítulo de mal manejo y corrupción.

Destinación

La destinación de los fondos, socializada y aprobada en el Consejo de Gobierno, se concentra en sectores neurálgicos. La secretaria Privada, Eliana Andrea Vaca Rojas, ha asegurado que el dinero se usará para la construcción de dos instituciones educativas y la reposición y construcción de dos centros de salud. Intervenciones cruciales que, en teoría, aliviarían las históricas carencias de estos servicios básicos.

Entre las obras de infraestructura vial, destaca la mejora de la vía que se extiende desde la Estación de Bomberos Voluntarios hasta el antiguo Hotel Rosado, un tramo cuyo abandono ha sido un dolor de cabeza para comerciantes y residentes durante más de una década. La secretaria enfatizó que estas intervenciones «no solo contribuirán al progreso de la ciudad, sino que también beneficiarán la calidad de vida de la comunidad».

Escepticismo

Pese a la justificación oficial, la noticia del empréstito ha sido recibida con un notorio escepticismo por parte de los villavicenses. La experiencia reciente de lo que muchos «catalogan como un mal manejo de la ciudad» genera una profunda desconfianza. El fantasma de la corrupción y la inejecución de proyectos pasados lleva a que la gente manifieste abiertamente su miedo a que los recursos se «embolaten».

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“La pregunta fundamental que debe plantearse el Concejo es si la ciudad está en capacidad financiera y administrativa de asumir una deuda de tal magnitud y, más importante aún, si la actual administración puede garantizar la transparencia y la eficiencia necesarias para que cada peso se invierta de manera efectiva. ¿Es este el camino más sensato para el desarrollo o un atajo riesgoso que compromete el futuro fiscal de la ciudad por un puñado de obras?”, expresó un villavicense. El Plan de Desarrollo ‘Villavo Somos Todos’, que respalda esta iniciativa, ha sido señalado en algunos círculos por su ligereza y falta de rigurosidad, lo que añade combustible a las dudas sobre la idoneidad de la inversión.