En el marco del Día Mundial del Lavado de Manos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerda que dos de cada cinco centros de salud en el mundo no cuentan con servicios básicos de higiene en las áreas de atención. Esta brecha pone en riesgo a más de 3.400 millones de personas, expuestas a infecciones prevenibles con una medida tan sencilla como lavarse y secarse adecuadamente.
En esta línea, Kimberly-Clark Professional reafirma su compromiso con la promoción de prácticas de higiene confiables en entornos de alto tránsito, como hospitales, escuelas y espacios de trabajo, mediante soluciones diseñadas para facilitar el lavado y secado, como jabones y toallas de papel, que contribuyen a reducir el riesgo de recontaminación. Además, como parte de su apuesta por el saneamiento básico, ha desarrollado la iniciativa “Baños Cambian Vidas”, un programa que desde 2015 ha beneficiado a más de 6 millones de personas en América Latina y el Caribe. A través de alianzas con organizaciones como Water For People y Plan International, esta iniciativa ha impulsado el acceso a agua potable, saneamiento seguro y educación en higiene en comunidades vulnerables de países como Colombia, Perú, Guatemala y El Salvador.
Este llamado cobra especial relevancia, cuando se conmemora una fecha que busca sensibilizar a la población sobre la importancia de una práctica cotidiana, pero de alto impacto en la salud pública. Según Unicef, en apenas un centímetro cuadrado de piel pueden alojarse hasta 1.500 bacterias si no se realiza una limpieza adecuada. En este sentido, enjuagarse las manos con agua y jabón puede reducir hasta en un 30 % los casos de diarrea, en un 23 % las infecciones respiratorias agudas y en un 36 % los contagios por coronavirus estacionales, de acuerdo con datos de WaterAid.
Asimismo, su impacto va más allá del ámbito comunitario. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha reiterado que la higiene de manos representa una de las intervenciones más eficaces y costo-efectivas para reducir las infecciones asociadas a la atención sanitaria y frenar la resistencia antimicrobiana. De hecho, en países de ingresos medianos y bajos, hasta el 15 % de los pacientes hospitalizados adquieren enfermedades que podrían evitarse mediante protocolos adecuados.
Según la ONU, cerca del 70 % de las invasiones microbianas intrahospitalarias podrían prevenirse mediante prácticas básicas de higiene. Para enfrentar este desafío, se están desarrollando alternativas innovadoras. En Bogotá, por ejemplo, estudiantes universitarios han diseñado sistemas de inteligencia artificial que permiten monitorear si el personal de salud cumple correctamente con los pasos del lavado de manos. Esta tecnología ofrece retroalimentación inmediata y representa una herramienta prometedora para reforzar el cumplimiento de los protocolos en tiempo real.
Precisamente, la campaña global de la OMS y la OPS para 2025 hace énfasis en una práctica que aún presenta errores comunes: el uso inadecuado de guantes. Bajo el lema “Guantes, a veces. Higiene de manos, siempre”, se busca desmitificar la creencia de que los guantes pueden reemplazar el lavado. Según los expertos, esta falsa seguridad puede incluso aumentar el riesgo de transmisión de infecciones si no se acompaña de una adecuada limpieza antes y después de su uso.
Ante este panorama, la OMS ha planteado cinco acciones prioritarias para que los sistemas de salud fortalezcan sus políticas de higiene: incorporar esta práctica como indicador de desempeño, fundamentar las estrategias nacionales en sus directrices técnicas, capacitar al personal en los cinco momentos clave de desinfección, restringir el uso innecesario de guantes y garantizar la disponibilidad continua de insumos en cada punto de atención.
En definitiva, el mensaje es claro: lavarse y secarse bien las manos continúa siendo una de las acciones más simples, accesibles y efectivas para proteger la salud y salvar vidas. Su incorporación sistemática no solo fortalece la protección de las personas, sino que ayuda a la construcción de comunidades más resilientes, seguras y conscientes del poder de la prevención.

