Vías abandonadas

Luigi Restrepo denunció que, camino hacia Granada, una vez más, el panorama es el mismo de siempre. A la altura del cruce de Cubarral, en lo que se supone es una vía 4G, se evidencia el contraste entre la promesa y la realidad. Esta carretera, amparada bajo el contrato 004 de 2015, fue adjudicada por la Agencia Nacional de Infraestructura a la Concesión Vial de los Llanos dentro del Proyecto Malla Vial del Meta. Sin embargo, en este tramo entre Granada y Villavicencio —uno de los más importantes del departamento— el alumbrado público continúa siendo una deuda histórica.

Dificultades 

Durante más de tres décadas, generaciones enteras han transitado por este corredor oscuro. Padres, abuelos e hijos han sido testigos de la misma tragedia: accidentes, muertes y abandono estatal. Restrepo señaló que la concesión, que desde hace diez años administra esta vía, se ha limitado a realizar intervenciones superficiales, mientras ignora la urgente necesidad de iluminación. Son 80 kilómetros de carretera y dos peajes, Ocoa e Iracá, que suman cerca de 30 mil pesos por vehículo de categoría uno, un costo que los ciudadanos asumen sin ver mejoras reales en la seguridad vial.

El denunciante hizo un llamado enérgico a la Concesión Vial de los Llanos, a la Gobernación del Meta, a las administraciones municipales y al Gobierno Nacional, para que asuman su responsabilidad. Desde hace una década se cobra con rigurosidad, pero no se garantiza lo esencial: seguridad y visibilidad en una vía estratégica para el desarrollo regional.

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Restrepo también destacó el contraste más indignante: a las once y media de la noche, los peajes lucen plenamente iluminados con tecnología solar de última generación, mientras el resto del trayecto permanece sumido en la oscuridad. “Iluminan donde cobran, no donde muere la gente”, afirmó. Diez años de recaudo, cero avances en seguridad. Una historia que se repite en el Meta, donde los ciudadanos siguen pagando con esperanza, exigiendo que las luces algún día iluminen no solo los peajes, sino también la vida de quienes transitan por sus carreteras.