La movilidad en la Vía al Llano sigue siendo un reto para miles de conductores. A pesar de que se levantaron los bloqueos que mantenían interrumpido el paso, las largas filas y las demoras persisten cerca del sector afectado por el reciente derrumbe, generando malestar entre transportadores y viajeros.
Los reportes de los usuarios indican que el tráfico avanza a paso lento, especialmente en los puntos de control establecidos por las autoridades para garantizar la seguridad en la zona. La situación se complica debido a la inestabilidad del terreno y a los trabajos de remoción de material que aún no concluyen.
El Ministerio de Transporte y la concesionaria encargada de la vía han manifestado que se mantienen los operativos para agilizar el paso y brindar soluciones temporales mientras se adelantan obras de estabilización. Sin embargo, el flujo vehicular continúa restringido, lo que ha provocado retrasos de varias horas en los desplazamientos.
Los gremios transportadores y la ciudadanía piden acciones urgentes y definitivas que permitan mejorar la conectividad entre Bogotá y los Llanos Orientales. La Vía al Llano es uno de los corredores más importantes para el comercio y el turismo, y las constantes emergencias han vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de alternativas viales más estables y seguras.

