El cierre de la vía al Llano continúa generando un impacto crítico en la logística nacional, según advirtió la Federación de Empresarios del Transporte de Carga (Fedetranscarga). Tras dos semanas de bloqueo por un deslizamiento de tierra, el tránsito entre Bogotá y Villavicencio sigue restringido, afectando seriamente la movilidad y el abastecimiento de alimentos y bienes esenciales.
Arnulfo Cuervo, presidente del gremio, señaló que las pérdidas para el sector transportador oscilan entre 100 y 1.500 millones de pesos diarios. “El flujo de camiones cayó hasta un 30% respecto al volumen habitual de 3.100 vehículos por día. Esta reducción compromete la eficiencia operativa y pone en riesgo el abastecimiento en varias regiones”, afirmó.
Además, los tiempos de recorrido se han cuadruplicado. Lo que antes tomaba 4 horas, ahora puede tardar hasta 16, lo que incrementa los gastos en combustible, mantenimiento y personal. Estos sobrecostos no solo afectan al gremio transportador, sino que se trasladan al consumidor final, elevando los precios de productos básicos.
Ante esta grave situación, Fedetranscarga exige al Gobierno Nacional, al Ministerio de Transporte, la ANI e Invías tomar acciones inmediatas. Cuervo advirtió que la falta de una fecha clara de reapertura y la ausencia de recursos prolongan la incertidumbre.
El cierre de la vía al Llano no solo afecta al transporte de carga. También amenaza la estabilidad de la cadena logística nacional y la seguridad alimentaria, considerando que los Llanos Orientales son una región clave para el suministro agrícola.
“El impacto trasciende al gremio. La vía Bogotá–Villavicencio es una arteria vital para el país. Si no se toman medidas urgentes, las consecuencias serán cada vez más graves”, concluyó Cuervo.

