En Venezuela, miles de milicianos han sido activados por el gobierno de Nicolás Maduro frente a lo que denominan una “guerra no declarada” por parte de Estados Unidos. Entre ellos está Edith Perales, de 68 años, residente en el barrio 23 de Enero de Caracas, quien asegura estar lista para defender su patria ante cualquier amenaza de invasión.
La Milicia Nacional Bolivariana, creada en 2009 por Hugo Chávez, reúne a civiles que se preparan para situaciones de emergencia. Actualmente, este cuerpo cobra protagonismo debido a la tensión con Washington, que ha desplegado un contingente naval en el Caribe, interceptando embarcaciones venezolanas acusadas de transportar drogas.
La relación entre ambos países se ha deteriorado aún más después de que Donald Trump exigiera a Venezuela aceptar migrantes deportados que calificó como criminales, advirtiendo consecuencias severas en caso de negativa. En paralelo, Estados Unidos aumentó a 50 millones de dólares la recompensa por información que lleve a la captura de Maduro, a quien acusan de narcotráfico.
Ante las acusaciones y las operaciones militares estadounidenses, el gobierno venezolano respondió con maniobras y entrenamiento de civiles en comunidades populares. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino, denunció ejecuciones extrajudiciales en el Caribe y reforzó la idea de que el país enfrenta un conflicto bélico encubierto.

