Entre defensores y detractores

Me gusta colocarme la camiseta de la Selección Colombia, izar la bandera y ver el desfile de nuestras fuerzas especiales, que por cierto me llena de tanto orgullo que me hace palpitar más rápido el corazón y, a veces, me saca una que otra lágrima. Para mí, lo que siento es un homenaje a estos hombres que dan sus vidas por cuidarnos y cuidar nuestro territorio, dándonos seguridad territorial, cuidando nuestras selvas, desde el azul del cielo y el mar; tratando de mantener el orden público en las urbes y centros poblados. ¡Eso es hacer patria todos los días! A la Policía, Ejército Nacional, Armada Nacional y Fuerza Aérea Colombiana, toda mi gratitud, reconocimiento y respeto.

Qué bueno fuera que el respeto y la gratitud a nuestras fuerzas especiales se sintieran desde la Presidencia, planeando políticas claras de seguridad que impidan que perdamos más hombres en combate, y que desde el Congreso se haga un verdadero control político a quien tiene por responsabilidad la seguridad territorial y ciudadana de nuestro país.

Pero, lastimosamente, no fue así. Este 20 de julio no estuvo cargado de reconocimiento a quienes nos dan la seguridad, sino que más bien se presentó un rifirrafe en el Congreso de la República. Allí estuvo el presidente haciendo la instalación del mismo. Unos dicen que su discurso estuvo acertado y cargado de cifras que demuestran que este gobierno ha cumplido con lo pactado; otros, sin embargo, desde el mismo Congreso, dieron discursos que dejaron ver que este gobierno poco o nada ha podido hacer de lo que plantearon en su Plan de Desarrollo.

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Yo solamente me quedo con el orgullo que siento cada Día de la Independencia cuando miro la abnegación de nuestras fuerzas especiales al cuidarnos y proteger nuestro territorio. Se me estruja el alma cuando mueren nuestros policías y soldados en esta inseguridad que está, día a día, más desmedida.

Sin entrar en la polarización, y respetando el pensamiento de cada ser, sin entrar en el detalle de los discursos, este gobierno se encuentra entre aplausos y abucheos; es decir, que este gobierno está entre sus defensores y detractores. Qué bueno sería saber dónde están las mayorías.