Gremios empresariales y la Cámara de Comercio y Producción del Cusco han planteado el cierre temporal de Machu Picchu como medida extrema para resolver la crisis de gestión turística en la zona, según declaraciones del 15 de septiembre de 2025.
Esta propuesta surge en medio de un paro indefinido iniciado el 14 de septiembre por comunidades locales, que incluye bloqueos de vías férreas, cierre de comercios y suspensión de actividades turísticas, dejando a cientos de visitantes varados y afectando la economía regional.
El presidente de la Cámara de Comercio, Fernando Santoyo, argumentó que el cierre permitiría «dar un paso hacia atrás para dar dos hacia adelante», reorganizando la administración fragmentada entre múltiples instituciones (como la Municipalidad de Urubamba, el Ministerio de Cultura y el Mincetur), que no asumen responsabilidades claras.
La crisis se centra en disputas por la concesión del transporte en buses (ruta Hiram Bingham), con denuncias de «contubernio» para bloquear nuevos operadores, lo que ha llevado a la sobreventa de boletos y colapso logístico.
Además, la fundación New7Wonders (que otorgó el título de Maravilla del Mundo en 2007) advirtió que Machu Picchu podría perder esta distinción por el manejo ineficiente, incluyendo protestas constantes y falta de acción de las autoridades.
El paro se suspendió temporalmente por 72 horas el 17 de septiembre, permitiendo la reanudación de trenes, pero la tensión persiste

