
Un nuevo análisis de las muestras traídas por la misión japonesa Hayabusa2 reveló que el asteroide Ryugu, de unos 900 metros de diámetro, tuvo agua líquida fluyendo en su interior hace miles de millones de años.
El hallazgo
Cuando la sonda Hayabusa2 aterrizó en Ryugu en 2019, recogió polvo y fragmentos que fueron enviados de regreso a la Tierra en cápsulas selladas. Ahora, tras años de estudio, los científicos descubrieron minerales que solo se forman cuando hay agua en estado líquido
Esto significa que el asteroide “padre” de Ryugu —un cuerpo mucho más grande que se fragmentó— pudo haber sido un pequeño mundo húmedo.
¿Por qué importa?
- Demuestra que el agua líquida no estaba limitada a planetas o lunas grandes: también pudo existir en cuerpos pequeños del cinturón de asteroides.
- Refuerza la teoría de que los asteroides y cometas trajeron agua (y quizá moléculas orgánicas) a la Tierra primitiva, sembrando la semilla de la vida.
- Obliga a replantear cómo entendemos la evolución temprana del sistema solar.
Reacciones científicas
Los investigadores lo calificaron como “una sorpresa genuina”. Hasta hace poco se creía imposible que un objeto tan pequeño como un asteroide pudiera mantener agua líquida en su interior, ya que se enfría rápido. Pero al parecer, los elementos radiactivos en su núcleo generaron calor suficiente para derretir el hielo en sus primeros millones de años de existencia.
La dimensión poética
Ryugu lleva el nombre de un palacio submarino de la mitología japonesa. Que ahora se confirme que en sus entrañas alguna vez fluyó agua líquida hace que el mito y la ciencia se crucen de la manera más hermosa posible.
