La Unidad de Protección y Servicios Especiales, a través del grupo de Infancia y Adolescencia, adelanta acciones pedagógicas y preventivas.
La Policía Nacional, bajo el liderazgo del área de Infancia y Adolescencia, evidenció que los niños, niñas y adolescentes continúan siendo una de las poblaciones más afectadas por la violencia y la vulneración de derechos en diferentes entornos sociales. Estas realidades se ven reflejadas en conductas que ponen en riesgo su libre desarrollo, condicionadas en gran medida por los contextos familiares en los que crecen.
Según la entidad, la convivencia de un menor de edad está estrechamente ligada a los valores, principios y herramientas que le brinda su núcleo familiar. Un hogar estable y orientado a la formación ética favorece su crecimiento, mientras que ambientes carentes de acompañamiento y protección pueden abrir la puerta a escenarios de violencia, consumo de licor o sustancias psicoactivas, e incluso a la comisión de conductas delictivas.
Prevención
Para enfrentar esta problemática, la Unidad de Infancia y Adolescencia ha diseñado estrategias educativas orientadas a la prevención, erradicación y neutralización de comportamientos que afectan la calidad de vida de los jóvenes. Estas acciones buscan fortalecer en la población infantil y juvenil la capacidad de reconocer riesgos y rechazar propuestas que atenten contra su integridad.
El enfoque, además, plantea la necesidad de rediseñar continuamente las metodologías de intervención, creando ambientes que promuevan el cambio positivo y brinden alternativas de crecimiento. Para ello, es fundamental el compromiso conjunto de la familia, el Estado y las autoridades.
Valores
La Policía resaltó que la formación en valores es esencial para garantizar el desarrollo pleno de niños y adolescentes. Cuando un joven cuenta con el acompañamiento y el respaldo necesario, tiene mayores posibilidades de enfrentar las presiones sociales y los riesgos que se presentan en su entorno.
En este sentido, se busca que los adolescentes fortalezcan su autoestima, descubran sus habilidades y logren proyectarse de manera positiva en un contexto social que muchas veces ofrece escenarios de envilecimiento.
Convivencia
La entidad también subrayó la importancia de la comunicación como eje transversal para lograr la sana convivencia. Fomentar el diálogo, la expresión y el reconocimiento mutuo dentro de la familia y la comunidad permite resolver conflictos de manera pacífica y evita malentendidos que puedan desencadenar situaciones de violencia.
Los patrones de comunicación eficaces no solo contribuyen al bienestar personal, sino que generan espacios colectivos de confianza y respeto, fundamentales para el crecimiento integral de la niñez y adolescencia.
Con estas acciones, la Policía Nacional reafirma su compromiso con la protección de los derechos de esta población, promoviendo escenarios seguros que les permitan construir un futuro digno y libre de vulneraciones.

